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lunes, 26 de diciembre de 2016

RAFA PONS: él siempre quiso llamarse Corleone

Santander, 20 de diciembre de 2.016

Desde diciembre de 2.004, los Cines Groucho sobreviven como pueden en el centro de Santander. En octubre de 2.014, su propietario -José Pinar-, se vio obligado a echar el cierre, pero el entusiasmo de una plataforma ciudadana que surgió de forma espontánea con el propósito de intentar reabrir sus dos salas para gestionarlas de manera colectiva le impulsó a seguir pelando por salir adelante. Reacondicionó sus instalaciones y un año después los cines volvieron a abrir sus puertas...


Un pequeño escenario situado al fondo de la sala 2 ha sido el que los chicos de Huesos de Portobello han utilizado para poner en marcha su proyecto ‘Cajas de Música’: un ciclo musical con un extenso programa de periodicidad quincenal que a lo largo del último año ha permitido escuchar en versión acústica a bandas y artistas de origen local, nacional e internacional. El catalán Rafa Pons ha sido el encargado de clausurar hoy este ciclo…


Yo siempre quise llamarme Corleone,
cuando en el cole me pegaban los mayores.
Nunca vi muertos, ni Bruce Willis fue mi amigo,
y E.T., el extraterrestre, no comió mis lacasitos.
En fin, que tengo el Pons, pero me falta el Indiana…
La dejé a medias: se largó nueve semanas…
Por fumar me echaron del recinto:
no era Sharon Stone, no pudieron verme el instinto.
Siempre quise a Michelle Pfeiffer bailando en mi piano,
vestir de gladiador -matar leones con el rabo-,
que frigo-Disney me pintara un mundo de colores,
irme de putas y encontrarme a Julia Roberts…
Cuando su novio supo que la lleve al huerto
me hizo del club de los Poetas Muertos.
Solo ante el peligro, en medio de una discoteca,
por la puerta me echaron tres gorilas en la niebla.
Si ves a Sam, le dices que no me la toque,
que le he ganado el sombrero a Humphrey al póker.
Princesa: sientes la fuerza –estoy seguro-,
cuando mi sable láser entra en tu lado oscuro.
Siempre quise ser Travolta, vacilar de cazadora,
saber jugar al béisbol, tirarme animadoras,
sersupercalifragilisticoespialidoso,
irme de putas y encontrarme a Julia Roberts…
Yo no soy Ben-Hur: mi vida no es de cine;
esto no es Hollywood, ni ligo Marilines.
Si un día soy cartero, fijo que se jode el timbre.
Cuando la palme, que me entierre Woody Allen…,
y reencarnarme en serpiente de Salma Hayek.
Señor Lobo, no nos la chupemos:
no jodí con Foster por jalarme los corderos.
Llevo tres horas mirando el culo a rubias en el Zurich,
con más dolor de huevos que Tom Cruise en la de Kubrick.
Toca comprar palomitas rumbo de la filmoteca,
o irme de putas y encontrarme a Julia Roberts….

(“Julia Roberts”, Rafa Pons)


Su madre afirma que escribe dos tipos de canciones: canciones 'bonitas’ y  de las otras... Lo cierto es que no va desencaminada pero, aunque a ella le gusten más las primeras, son las segundas las que mejor le retratan: divertidas, sarcásticas, gamberras, sinceras… Canciones escritas para escuchar con ruido de fondo.


El murmullo de una barra de bar o el tintineo de las copas y los vasos son aditivos que enriquecen sus temas; el silencio de una sala semivacía no les sienta bien. Hoy Rafa ha hecho lo que ha podido: sus tablas le han permitido lidiar una noche fría pero no ha podido evitar que echásemos de menos el calor de la gente…

lunes, 25 de mayo de 2015

RAFA PONS - 'DISIMULA': realidad sin edulcorar

Santander, 22 de mayo de 2.015

Conocí a Rafa Pons en el Bar Galería Bokeh hace cuatro años. Desde entonces el catalán no había vuelto a Santander pero había prometido hacerlo y hoy, por fin, lo ha hecho. Esta noche ha subido al escenario de El Café de Noa para presentar su último trabajo: "Disimula" (2.015).


El publico ha respondido a la llamada del cantautor, que ha confesado sentirse a gusto durante el concierto. Se ha quedado sin excusas: tendrá que incorporar el norte a sus giras...


Pícaro, golfo, canalla, socarrón, irónico, mordaz...
En el fondo parece un buen tipo: divertido, aunque políticamente incorrecto.
El escenario es el ring en el que resuelve sus temas pendientes. Sus letras diseccionan las relaciones cotidianas sin regodearse en la derrota ni convertir el éxito en una sobredosis de azúcar: huelen a realidad sin edulcorar.
Es un tipo que no se molesta en disimular nada más que a la hora de despedirse. Cuando dice que se va, es mentira: aún guarda alguna canción en la recámara...

El azar nos puso cerca...
Frecuentaste mis noches y fuiste la protagonista de todos mis cuentos.
La llama prendió y nuestras pieles ya no volverán a ser las mismas.
Rimaremos aventura con ternura,
seremos felices y viviremos en libertad.
No habrá fuerza que nos derribe:
me aburren perfectas, que le vamos a hacer...

domingo, 19 de febrero de 2012

RAFA PONS: mucho ego, una guitarra y tres acordes visten sus canciones tiernas, ácidas y mordaces

Bilbao, 18 de febrero de 2.012

Ahora hace casi un año que descubrí el Bar Galería Bokeh, un rinconcito en la calle del Carmen que Rosa compartió con Diego para que La Casa del Abuelo pudiese programar un año de música en Santander.
Antes de que el local fuese clausurado pudimos disfrutar de un ramillete de conciertos de músicos asiduos a los locales de Madrid pero, en muchos casos, inéditos en nuestra ciudad.

Todo empezó una noche de marzo en la que descubrí al catalán Rafa Pons, un canalla que junto a Santi Noriega nos regaló un puñado de canciones empapadas en alcohol y con olor a tabaco, sudor y sexo.

Ahora la situación es diferente.
Con el Bokeh cerrado, La Casa del Abuelo está encontrando dificultades para continuar con su  proyecto en nuestra ciudad y aunque ha podido organizar algún concierto en el Black Bird Club, éstos han sido muy esporádicos.

Rafa Pons continúa con la presentación de su último trabajo, “Persona, animal o cosa” (2.011), en una gira interminable a la que si Dios quiere pondrá el broche final este verano en el Palau de la Música de Barcelona.


Su autobús ha viajado este fin de semana al Norte, pero solo tenía programadas dos paradas: Oviedo y Bilbao.
Santander, de momento, se lo pierde, así que esta vez nos ha tocado a nosotros desplazarnos para disfrutar del vicio.

La jornada ha dado mucho de sí.
Hemos compartido velas, txapelas y paseos con la familia antes de desplazarnos hasta el Cotton Club de la capital vizcaína, un pequeño local con cuadros en sus paredes que hablan de más de quince años de noches de buena música.


Copias de billetes del mundo adornan la barra y una infinidad de chapas de refrescos las paredes del pequeño escenario al que se sube Rafa Pons, esta vez sin un Santi Noriega al que se echa de menos, para vestir sus canciones con toneladas de ego y tres acordes de guitarra.

A su lado un pequeño taburete sobre el que reposan un vaso de whisky y otro de agua a los que Rafa se aferra tras cada tema según sus sensaciones: ¡mucho whisky y poco agua!

Es noche de carnavales en Bilbao, una ciudad que los vive como no lo hacen Santander o Barcelona.
Tal vez por eso ha sido poco público, apenas veinticinco o treinta personas (la mitad de Santander), el que ha compartido un concierto un tanto frío pero en el que Rafa ha vuelto a pellizcarnos los sentidos con su voz rasgada y a presentar unas canciones que le desnudan mostrándole a veces tierno, aunque no quiera, y otras muchas ácido y mordaz.

Tras el concierto hemos compartido cuatro palabras con él y aunque ha reconocido que el norte se le resiste nos ha prometido visitar nuestra ciudad.
La próxima vez te esperamos en Santander.

viernes, 3 de febrero de 2012

RAFA PONS: cantautor rockero, cachondo y canalla


Santander, 17 de marzo de 2.011


“La Casa del Abuelo” se ha propuesto traer a nuestra ciudad una buena muestra de la música independiente que suena en locales míticos de Madrid como el Búho Real o el Libertad 8.

Para ello ha llegado a un acuerdo con el Bar Galería Bokeh y por aquí irán desfilando semanalmente una interesante colección de artistas semidesconocidos.

Hoy le ha tocado el turno a Rafa Pons, un cantautor catalán con alma de rockero, cachondo, canalla y muy de vez en cuando “un poco idiota”.

Ha actuado en Santander por primera vez y lo ha hecho con su guitarra, mucha labia y junto a su amigo Santi Noriega.

Nos ha regalado un concierto tremendamente divertido y ha compartido con nosotros un puñado de canciones empapadas en alcohol que huelen a tabaco, sudor y sexo…


Y como colofón, un final de fiesta ideal para descargar adrenalina:

“Voy persiguiendo a la luna,
me cago en tu padre,
no tengo ninguna razón para odiarte,
pero simplemente me acuerdo de ti…”