Santander, 2 de agosto de 2.017
Una pirámide me lleva a otra: cruzo la
puerta de las estrellas y viajo atrás en el tiempo para ver “Stargate”,
película de ciencia-ficción estrenada en 1.994, dirigida por Roland Emmerich y
protagonizada por Kurt Russell y James Spader.
El profesor Jackson (James Spader)
sostiene que los faraones de la cuarta generación no fueron los constructores
de la Gran Pirámide, pues en su interior no existe ni un solo símbolo gráfico.
Él y el coronel O’Neil (Kurt Russell)
están al frente del equipo militar que estudia un misterioso artefacto de
origen desconocido hallado en Egipto en 1.928...
Los símbolos grabados en las
losas de piedra que cubrían el extraño anillo metálico representan siete constelaciones
colocadas en un orden determinado, formando un mapa y trazando una ruta hacia
un lugar concreto. Atraversalo les permitirá viajar al otro lado del universo
conocido, pero no tienen ni idea de qué es lo que allí les espera…
Hace
miles de años, Ra, un viajero de las estrellas moribundo, escapó de un mundo
muy lejano buscando el modo de alargar su propia vida. Toda su especie estaba en vías de extinción. Su cuerpo, débil y
deteriorado, anunciaba un fallecimiento inminente. Buscó en las galaxias la manera de burlar a la muerte y
encontró un mundo habitado por una raza primitiva, una especie a
la que, gracias a su poder y a sus conocimientos, podría mantener y dominar
eternamente, y se percató de que dentro de un cuerpo humano podría iniciar una
nueva vida. La noche cayó y se convirtió en día; los asustados aldeanos huyeron
despavoridos, pero él encontró a un chico que, curioso y sin miedo alguno,
caminó hacia la luz. Tomó al joven y poseyó su cuerpo, como un parásito en
busca de un huésped, y habiendo adoptado su forma humana se autoproclamó
soberano. Utilizó la puerta estelar que le había llevado hasta allí para
regresar a su planeta y trasladó con él a miles de humanos a los que obligó a
trabajar en las minas, extrayendo el material que constituía la base de su
tecnología.
Entonces,
algo sucedió en la Tierra: hubo una revuelta y la puerta estelar fue sepultada.
Ra, temiendo que en su planete pudiera estallar una revolución similar, prohibió
a sus esclavos leer y escribir para que nadie conociera la verdad, salvaguardando así su vida eterna, pero ellos, confiando en que algún día podrían
volver a su planeta, conservaron el código que les permitiría abrir la puerta de casa...
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