Santander, 11 de febrero de 2.020
La Consejería de Cultura del Gobierno de
Cantabria ha inaugurado recientemente en el espacio cultural Los Arenales de la
Biblioteca Central una exposición de carácter itinerante con la que pretende rendir
homenaje al artista torrelaveguense Pedro Sobrado. Con este fin, en el patio central
de la biblioteca se exhiben medio centenar de cuadros que permiten conocer las
distintas etapas de una producción pictórica que se extiende a lo largo de más
sesenta años.
Sobrado, que en alguna ocasión ha
confesado: “He tenido, en mi trayectoria como pintor, etapas muy diferentes,
con cambios que han ido surgiendo de mi adaptación al momento; la vida misma ha
sido siempre mi inspiración”, reconocía el día de la inauguración: “Los
cuadros reunidos dan una idea muy completa de mi trayectoria artística: recogen
las diferentes etapas que he tenido a lo largo de estos años y muestran los cambios”.
Pedro Sobrado nació en Torrelavega en
1.936. De formación autodidacta, presentó su primera exposición en solitario
en 1.959, en la Galería Sur. Dejó entonces su trabajo, se marchó a Madrid y poco
después, en 1.961, se trasladó a París, donde frecuentó la Escuela del Louvre. Fijó
allí su residencia y se dejó empapar por las corrientes artísticas del momento,
que lo condujeron hacia la abstracción, aunque nunca dejó de pintar interiores,
pues era algo que, como él mismo reconoce, “se vendía muy bien”.
“Abstracto” (1.963 y 1.964)
“Interior con escritorio” (1.965)
“Marchee aux paces” (1.965)
“Interior” (1.966)
“Interiores” (1.968)
Presenció en primera persona la revuelta
de mayo del 68 y, con el fin de ilustrar los acontecimientos vividos durante la
revolución estudiantil, regresó a la figuración, donde se quedó para siempre.
“Los monstruos” (1.969)
En 1.976, regresó a España. Se instaló en
la capital y se convirtió en pintor de cámara de la ‘movida madrileña’.
En los años noventa, regresa a Cantabria y
comienza a pintar figuras y paisajes característicos de nuestra tierruca.
“Paisaje” y “Paisaje con perro” (1.990)
“Vega de Pas” (1.990)
“Campesinos” (1.990)
El propio artista apunta que, desde entonces,
se ha dejado seducir por un naturalismo sencillo que le permite retratar la vida
cotidiana que observa a su alrededor, renunciando a los principios estéticos tradicionales.
“Joven y naturaleza” (1.990)
“Dos figuras” (1.990)
“Interior” (2.014)
El dibujo siempre ha resultado primordial en
su obra: es, para él, una forma natural de comunicación que se hace realidad
mediante una línea sobria, exquisita y armónica, que le permite organizar los
distintos planos, crear transparencias y unificar formas.
Actualmente, los paisajes urbanos inundan
sus cuadros, las manchas de color escasean y la geometría se impone. Y la mujer,
que siempre ocupó un lugar destacado en ella, se ha convertido en el eje
central de su obra.
“Paso de cebra” (2.008)
“Mujer” (2.008) y “Terraza” (2.010)
“Rosa” (2.017)
Resulta indudable que, como sostiene Jesús Alberto Pérez Castaños, observar la pintura de Sobrado "aporta un reparador efecto de serenidad y equilibrio".
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