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domingo, 11 de mayo de 2014

MILÁN y GÉNOVA: exuberancia y personalidad (II)

Milán, 4-6 de abril de 2.014

Desde que Otton Visconti derrotó a sus rivales en 1.277 la ciudad/estado de Milán fue gobernada por la familia Visconti primero y por la familia Sforza después, tras un breve periodo republicano, hasta que en el siglo XV fue conquistada por Francisco I de Francia y en 1.525, tras la derrota francesa en la batalla de Pavia frente a las tropas del rey Carlos I, pasó a ser posesión española, cuyo dominio se extendería hasta 1.713 cuando, en virtud del Tratado de Utrecht, fue cedida a Austria.
Tras la Revolución Francesa, Milán fue ocupada por Napoléon convirtiéndose en uno de los principales núcleos del nacionalismo italiano que habría de propiciar la unificación italiana.

El sábado madrugamos: saboreamos un buen cappuccino y regresamos a la Piazza del Duomo para contemplar la exuberante belleza de la catedral.

El origen de la plaza se remonta a la primera mitad del siglo XIV, cuando Azzone Visconti, señor de la ciudad y fundador del estado de Milán, ordenó la demolición de las tabernas que rodeaban a las dos iglesias del centro de la ciudad para disponer un mercado. Posteriormente, cuando se construyó el Duomo, aumentó de tamaño para equilibrar la majestuosidad del éste pero su aspecto actual se debe principalmente al arquitecto Giuseppe Mengoni, que durante la segunda mitad del siglo XIX, tras la Segunda Guerra de la Independencia de Italia, propuso la ampliación de la plaza y la modificación del diseño de varios de los edificios que la rodeaban para crear una nueva avenida en honor al rey Vittorio Emanuelle II.


La plaza es cuadrada y está presidida por la figura ecuestre del rey erigida en 1.896 para culminar la remodelación iniciada en 1.860.



El monarca contempla la fachada principal de la catedral. A sus lados se alzan sendos palacios porticados: los Palazzi dei Portici, y tras él se alza el Palazzo Carminati.



En 1.875, una vez concluidos los dos palacios porticados, problemas financieros hicieron peligrar la construcción de los dos arcos de triunfo propuestos por Mengoni hasta el punto de que fue el propio arquitecto quien tuvo que financiar la construcción del Arco del Triunfo que sirve de acceso a la Galleria Vittorio Emanuele II.


En 1.877, tras su muerte, la construcción del arco de triunfo situado al sur fue suspendida y en su lugar la Italia fascista de la primera mitad del siglo XX levantó el Arengario desde el que los gobernantes de la ciudad dirigían sus discursos a la población.


La segunda catedral más grande del universo católico, cuyas dimensiones son sólo superadas por la de Sevilla, se convierte en el principal foco de atención de la plaza, haciendo gala de su exuberancia y majestuosidad.


El Duomo es una iglesia de estilo gótico tardío dedicada a Santa María Nacente cuya construcción se inició en 1.386 sobre los restos de la Basílica di Santa Maria Maggiori y la Basílica di Santa Tecla y se prolongó hasta bien entrado el siglo pasado aunque aún quedan algunas figuras sin esculpir.
La ambición del primer Duque de Milán, Gian Galeazzo Visconti, propició la creación de la 'Venerable Fábrica del Duomo', una isntitución que se hizo responsable de todas las operaciones necesarias para la construcción de la catedral, permitió que las obras no se interrumpiesen en los siglos posteriores y sigue operando en la actualidad garantizando el perpetuo mantenimiento del Duomo.

Hasta ciento treinta y cinco agujas adornan sus blancas fachadas de mármol decoradas con infinidad de esculturas.



Accedemos al interior del templo por una de las cinco puertas que se abren a la plaza.


Su planta tiene forma de cruz latina y consta de una gran nave central sustentada por robustos pilares coronados por ciclópeos capiteles y flanqueada por dos naves menores a cada lado.



Nos dejamos atrapar por la mágica luz que atraviesa sus vidrieras y nos dirigimos hacia el ábside donde, desde la cinta que nos impide el paso, admiramos la impresionante belleza de sus ventanales, coronados por hermosos rosetones.


Regresamos a la calle y subimos las escaleras que nos conducen a las terrazas de la catedral, brindándonos la oportunidad de acariciar su piedra, caminar bajo sus arbotantes y perdernos en un bosque de pináculos y chapiteles.



Alcanzamos la cubierta de la nave central y nos tendemos sobre el techo de la casa de Dios dejando que los rayos del sol nos acaricien mientras admiramos la graciosa escultura dorada de estilo renacentista que remata la esbelta aguja que corona la cúpula que cubre el crucero del templo: la Madonnina.




A nuestros pies se extiende la ciudad de Milán...
Si nos asomamos al sur vemos el Palazzo Reale, sede del gobierno de la ciudad durante muchos años y hoy en día importante centro cultural, cuyo aspecto actual responde al diseño llevado a cabo durante la segunda mitad del siglo XVIII por Giuseppe Permarini que introdujo una nueva plaza de menores dimensiones junto a la Piazza del Duomo, la Piazzetta Reale, por la que serpentean largas colas de personas dispuestas a visitar las exposiciones temporales dedicadas a Vasili Kandinski y Gustav Klimt.


Al otro lado de la catedral, asomándonos al norte, contemplamos las bóvedas de cristal de la Galleria Vittorio Emanuelle II y la inmensa cúpula de cristal que cubre su plaza octogonal.


Regresamos a la tierra y continuamos nuestra visita...




viernes, 2 de mayo de 2014

MILÁN y GÉNOVA: exuberancia y personalidad (I)

Milán, 4-6 de abril de 2.014


Avión barato hasta Bérgamo y una hora de autobús: poco después de las ocho de la tarde estoy con Mari en la Stazione Milano Centrale. Tras su paso por Barcelona está completando su residencia en el hospital pediátrico Istituto Giannina Gaslina de Génova y vamos a pasar el fin de semana juntos en Milán.

Echamos a andar por Via Vitrubio y Corso Buenos Aires y nos dirigimos a nuestro hotel, 'La Corte de Milán', situado en las inmediaciones de Porta Venezia, una de las antiguas entradas a Milán cuyo origen se remonta a las murallas medievales de la ciudad y cuyo diseño actual, formado por dos compactos edificios gemelos de estilo neoclásico que albergan oficinas de aduanas y flanquean el antiguo acceso noreste de la ciudad, responde a la reforma propuesta a finales del siglo XVII por el arquitecto Giuseppe Piermarini.



El hotel es en realidad un hostal con habitaciones grandes y limpias articuladas en torno a un encantador patio central.
Nos instalamos, cenamos, cruzamos Porta Venezia y paseamos.
Llueve...

Llegamos a la Piazza San Babila y sentimos que el Duomo tiene que estar cerca: la ciudad se lava la cara, las calles se vuelven peatonales y los escaparates se visten de gala.
Recorremos Corso Vittorio Emanuele II y pronto nos topamos con las amplias vidrieras del abside de la la catedral.


La flanqueamos por su lado norte y llegamos a la Piazza del Duomo para admirar la fachada principal del templo, que consta de cinco portales flanqueados por esbeltas pilastras coronadas por afiladas agujas que se alzan hasta tocar el cielo.




En uno de sus laterales se abre la Galleria Vittorio Emanuele II, un espacio singular diseñado por Giuseppe Mengoni y construido entre 1.865 y 1.877. La galería, predecesora de los actuales centros comerciales, conecta la Piazza del Duomo con la Piazza della Scalla y está formada por dos amplias calles peatonales perpendiculares entre sí cubiertas por sendas bóvedas de hierro fundido y cristal que se cruzan para engendrar un amplio espacio central de planta octogonal cubierto por una lujosa cúpula transparente.




El hermoso entramado de vidrio y metal resguarda algunos de los restaurantes y locales comerciales más exclusivos de la ciudad frente a los que se extiende una hermosa alfombra de teselas con las que, en el cruce de calles, se dibujan los escudos de cuatro capitales italianas: Roma, Milán, Florencia y Turín.




Buscamos la imagen del toro de Turín y cumplimos con la tradición: cuentan que si pisas con el talón sus genitales y das tres vueltas sobre ti mismo al tiempo que piensas un deseo, éste se cumple y además no tardas en volver a Milán.
Con los deberes hechos regresamos al hotel.
Mañana más...