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jueves, 2 de febrero de 2017

TODO ESTO TE DARÉ: te atrapa y no te suelta

Santander, 1 de febrero de 2.017


El año pasado, cuando vi quién había sido el ganador del Premio Planeta, supe que esta vez iba a leerlo...
Dolores Redondo se convirtió en el Jim Hawkins de la "Isla del tesoro" para firmar "El sol de Tebas", título ficticio de la novela con la que se presentó a un certamen cuyo primer premio perseguía desde que era adolescente: <<no es la primera vez que me presento al Premio Planeta; hoy el sueño se ha hecho realidad>>.


‘Todo esto te daré’ es la proposición de codicia más famosa de la historia: palabras del demonio, Mateo 4-9. Una proposición de codicia material que tiene una condición a la que deben plegarse todos a quellos que se acerquen a ella: la de servidumbre para siempre al mal…

(Dolores Redondo)


La escritora vasca afirma que su novela es casi un tratado sobre la codicia, y también sobre la verdad y contra la impunidad. En "Todo esto te daré" construye un relato de intriga redondo que conserva el regusto por los fantasmales secretos familiares y la ambientacion rural sobre los que se asienta la trilogía del Baztán, pero que se desarrolla en Galicia, lejos de las meigas y en torno a unos personajes mucho más atractivos que la inspectora de la policía foral de Navarra Amaia Salazar. Una novela negra que atrapa al lector y no le suelta...


Durante un par de segundos observó pensativo el cursor parpadeante al final de la última frase. La mañana se le estaba dando bien, mejor que en las últimas tres semanas, porque, aunque odiaba admitirlo, escribía más a gusto cuando estaba solo en casa, liberado de las rutinarias interrupciones para la comida o la cena, y simplemente se dejaba llevar. "Sol de Tebas" estaría terminada en un par de semanas, quizá antes si todo iba bien...

Dos guardias civiles uniformados pidiéndole entrar en su casa para hablar con él no podían ser portadores de buenas noticias: su marido, Álvaro Muñiz de Dávila, había muerto en un accidente de tráfico. Su coche se salió de la carretera en una zona recta sin que hubiese ningún otro vehículo implicado. Pudo quedarse dormido al volante... Se suponía que esa noche debía estar en Barcelona pero en realidad estaba en la Ribera Sacra, cerca del lugar donde nació. Si no mantenía ninguna relación con su familia: ¿qué hacía allí...?

viernes, 22 de julio de 2016

LOS PRIVILEGIOS DEL ÁNGEL: los irrompibles lazos que la amistad forja durante la infancia

Santander, 17 de julio de 2.016


La Trilogía del Baztán, recientemente concluida, ha supuesto un tremendo éxito para Dolores Redondo, pero éste no ha sido su primer trabajo. En 2.009 publicó "Los privilegios del alma", una alambicada novela que explora los irrompibles lazos que forja la amistad durante la infancia; una historia dura, fácil de leer, impregnada de un magnetismo perturbador que augura a su autora un futuro prometedor...


Sus protagonistas son Pachuca y Celeste, dos niñas que se conocieron cuando comenzaron a ir al colegio. Las dos eran muy diferentes: la una era jovial, alegre y dicharachera, mientras que la otra erta mucho más introvertida y melancólica, pero ambas compartieron confidencias, juegos y travesuras que las hicieron inseparables. El frágil equilibrio sobre el que se sostenían sus vidas se rompió sólo unos meses después...

En un momento maldito, que no fue distinto de otro cualquiera, una de aquellas ovejas sumisas, rojas y sedosas, que formaban parte del rebaño de vida y energía que fluía por el caudal de riego de sus organismos al ritmo acompasado y cuchambero de sus dóciles corazones, dejó de escuchar el sonido de su tambor de vida, se rezagó, tembló, dejo de fluir serena y confiada, y comenzó a dar tumbos frenéticos dirigida por otro ritmo más anárquico y hostil que surgía de su propio interior. El tam-tam del infierno operó en la buena ovejita una metamorfosis salvaje que la transformó en un lobo feroz y violento que avanzó, cegado por el hambre, lanzando furiosas dentelladas a las camadas de mastines blancos que custodiaban el rebaño y devorando a sus hermanas sin pudor alguno. Alcanzó la madurez sin que su horrible crimen le hubiese saciado. Comenzó a dividirse una y otra vez, transmitiendo su malformación y su locura, y en muy poco tiempo sus hermanos se convirtieron en hordas de invasores frenéticos dispuestos a establecer colonias por todo el organismo en que se alojaban.

En cuestión de meses, la leucemia las mató a las dos...

miércoles, 15 de junio de 2016

TRILOGÍA DEL BAZTÁN: ¡¡¡el mal existe!!!

Santander, 14 de junio de 2.016

Una amiga se la recomendó a un amigo, que se la recomendó a otro, que me la recomendo a mí. La Trilogía del Baztán sigue su curso...


Dolores Redondo, su autora, es donostiarra, aunque actualmente reside en Navarra. Nació en 1.969, estudió restauración y tuvo su propio negocio antes de traspasarlo para dedicarse profesionalmente a la literatura.
Comenzó escribiendo relatos cortos y cuentos infantiles y en 2.009 publicó su primera novela, "Los privilegios del ángel".

El éxito le llegó en 2.013, cuando publicó la primera entrega de la Trilogía del Baztán, "El guardián invisible". Ese mismo año, sólo unos meses después, vio la luz la segunda parte, "Legado invisible", y en noviembre de 2.014 apareció el último tomo, "Ofrenda a la tormenta".
La trilogía se convirtió en un éxito editorial y el productor alemán Peter Nadermann, responsable de las películas de la saga "Millennium" del sueco Stieg Larsson adquirió los derechos para su adaptación al cine.

Se trata de una trilogía de novela negra con demasiados ingredientes en la que Dolores Redondo funde mitología y realidad haciendo uso de una prosa ágil y entretenida que consigue enganchar al lector...

En los márgenes del río Baztán aparece el cuerpo desnudo de una adolescente. La inspectora de homicidios de la Policía Foral de Navarra Amaia Salazar será la encargada de dirigir una investigación que le llevará de vuelta a Elizondo, el lugar donde nació y del que siempre quiso huir. Ella y su pasado serán los auténticos protagonistas de las tres novelas firmadas por Dolores Redondo.

Desde la publicación de "El guardián invisible", en enero de 2.013, me han preguntado en muchas ocasiones de dónde surgió la novela: si había una idea seminal de la que hubiera brotado la historia de la "Trilogía del Baztán". Siempre he respondido que puse en ella mucho de lo que me ha configurado personalmente: una familia matriarcal y el mundo mitológico que por suerte formó parte de mi infancia y que, con otros nombres, se ha preservado en el valle del Baztán como en pocos lugares, y también algunos aspectos que me fascinan literalmente y que tienen que ver con la progresión de una investigación policial. Ésa era la forma de la novela que quería leer, el deseo de lo que quería lograr, pero el germén...
Fue una noticia en la prensa, breve, siniestra, cargada de dolor, injusticia y miedo, suficiente para impactarme y quedarse como un fantasma omnipresente en mi memoria.
El suceso desapareció de las páginas de los periódicos con la misma discrección con la que que había aparecido, y a pesar de que indagué para encontrar alguna referencia más a aquel horrible hecho, el silencio parecía haber sepultado, como tan a menudo ocurre, la confesión de un testigo arrepentido, que afirmaba haber participado junto a un grupo de personas en el crimen ritual de un bebé de apenas cataroce meses. Los hechos habían ocurrido treinta años atrás en un caserío de una localidad de Navarra, y los propios padres de la niña la habrían entregado como sacrificio, haciendo desaparecer el cadáver y uniéndose después al riguroso pacto de silencio que todos los miembros de la secta habrían respetado hasta la actualidad.
<<Se llamaba Ainara y tenía catorce meses cuando fue asesinada, poco más se sabe de ella.>> Esta frase que aparecía en el artículo original se me quedó grabada a fuego y, poco a poco, en mi mente, Ainara fue teniendo todo aquello que le habían negado: un rostro, unas pequeñas manos blancas, los ojos más tristes del mundo y unos inseguros primeros pasos. Al recuerdo de una niña que nunca conocí se sumó la constatación terrible de que los que debían amarla y protegerla fueran justamente los que le hicieron daño. Y además, la injusticia de un nombre olvidado, el agravio de no tener una tumba, la ferocidad de segar una vida que apenas comienza y justificarlo como parte de un ritual de fe, una oscura religión, un mágico culto al mal.
La historia está basada en aquella noticia: en un puñado de datos y muchas suposiciones. Lejos de mi deseo pretender que lo que plantea la novela constituya una hipóteiss de lo que ocurrió. Me importaba resaltar la potencia de unas creencias para provocar actuaciones monstruosas, algo que lamentablemente no tiene nada de ficción y es, de hecho, muy real. Doctrinas pervertidas que se sustentan con la sangre de los inocentes. El mal.  No los malvados, sino el mal.
La memoria de Ainara está presente en cada página de mis libros. Visité la población donde vivió su corta vida, una existencia despreciada desde su nacimiento hasta su muerte. Busqué cualquier referencia al crimen y me pregunté mil veces por el misterioso testigo. Por fin, mientras escribía "Legado en los huesos", conseguí entrevistarme con el responsable de aquella investigación, un caso que permanece bajo secreto de sumario debido al extenso número de implicados, repartidos por toda la geografía española, que con la excepción del testigo delator han mantenido en silencio su diabólico pacto durante todos estos años. Hoy, la investigación en torno a la muerte de Ainara continúa abierta...
Dolores Redondo


Al terminar la trilogía busco en interntet y encuentro un artículo de periódico firmado por Cruz Morcillo y publicado en el diario ABC el 30 de octubre de 2.011. Tal vez sea ése al que hace referencia Dolores Redondo...

"La Guardia Civil investiga el asesinato de un bebé a manos de una secta hace treinta años"
Se llamaba Ainara y poco más se sabe de los escasos catorce meses que duró su vida. Con esa edad desapareció, hace casi treinta años, y su huella quedó sepultada en el olvido. Pero no todos los que conocieron al bebé y las extrañas circunstancias que le tocó vivir la borraron de su mente. Según ha podido saber ABC, hace un tiempo alguien decidió que ya era hora de hablar y denunció un episodio espeluznante, una confabulación de fanatismo y miedo de la que la pequeña Ainara fue víctima.
Esta persona contó que los padres de esa niña pertenecían a una secta, un grupo de sumisos que habían establecido su base en un caserío de Lesaka (Navarra). Allí debió de criarse la niña, en ese ambiente de anulación, hasta el día de su muerte. Según el denunciante, los propios padres ofrecieron a su hija en sacrificio a la comunidad como los adeptos que entregan su patrimonio, su voluntad y su dinero. Y el sacrificio se consumó: Ainara -explicó-, fue asesinada y enterrada cerca de la casona en la que vivía el grupo.
A raíz de esta información, el Juzgado de Instrucción nº 1 de Pamplona abrió una investigación, que está en marcha, para intentar aclarar este oscuro episodio. La <<operación Ainara>>, de la Comandancia de la Guardia Civil de Navarra, busca poner luz a un delito de asesinato y encubrimiento. Los agentes han buscado y encontrado a casi una decena de supuestos miembros de la secta, que según el informante se disolvió al cabo de unos años.
Esta misma semana han sido imputados y llamados a declarar exadeptos en Alicante, Gerona, Cádiz y Madrid, además de llevarse a cabo numerosas gestiones en Navarra. La investigación es secreta por el delicado asunto y el tiempo transcurrido. Según ha podido saber ABC, el pacto de silencio se ha mantenido inquebrantable y los que en su día fueron partícipes, autores o encubridores del asesinato de Ainara han retomado una vida normal, con una perfecta integración que lava su pasado de miedo y adhesión.
Cuando Ainara desapareció, hubo quien preguntó por ella. Sus padres confirmaron a algunos allegados que había muerto. Inventaron un viaje al Reino Unido, donde, según explicaron, la pequeña sufrió un ictus del que no se recuperó, y decidieron enterrarla allí. Con esa farsa justificaron que no hubiera partida de defunción de la niña. La Guardia Civl no ha confirmado si entre los imputados están los progenitores. El denunciante marcó una zona donde supuestamente enterraron a la niña, pero ahora hay que encontrarla. Han pasado treinta años y era un bebé. La tarea no será sencilla...