sábado, 5 de mayo de 2012

QUEEN SYMPHONIC RHAPSODY: this show mustn't go on



Santander, 1 de mayo de 2.012

En otoño del año 2.010 vio la luz “Queen Symphonic Rhapsody”, un espectáculo que rendía tributo al inigualable legado que la banda británica dejó al mundo de la música.

Arreglos orquestales para una impresionante colección de temas convertidos en clásicos que eran interpretados conjuntamente por la Rock Band y la Karelia Symphonic Orchestra, envolviendo el magistral trabajo de cuatro solistas de primer nivel mundial que aunaban su carisma y su voz para tratar de paliar la ausencia del mítico Fredy Mercury.
Jon Stevens, Mick Wilson, Sheila D. Wheat y el genial Tony Harnell  desplegaban sobre el escenario sus fuertes personalidades y nos regalaban un extraordinario concierto, sin mucho artificio pero con mucho rock.

Dos años y tres giras después el espectáculo por fin ha llegado a Santander, a la sala Argenta del Palacio de Festivales.


La orquesta rusa ha sido sustituida por la One World Symphonic Orquestra conformada expresamente para el espectáculo, mientras que la banda de rock ha cambiado de fichas e incorporado al prestigioso saxofonista Norbert Fimpel, sin duda la sorpresa más grata de toda la noche.

Los arreglos musicales siguen siendo geniales y la puesta en escena ha mejorado notablemente con proyección de imágenes sobre el fondo del escenario y un poderoso juego de luces.

Sin embargo, los cuatro solistas que ponían voz a Fredy Mercury han sido sustituidos por cuatro cantantes que no superan el reto al que se enfrentan.
Thomas Vikström, polifacético intérrprete sueco, es el único que consigue hacerme vibrar en algún momento aunque su presencia se ve ensombrecida por la ineptitud de sus compañeros.
Michel McCain es una diva del soul en cuyo curriculum los productores del espectáculo olvidan mencionar su paso por la Orquesta Mondragón de Javier Gurruchaga y a la que sobran desparpajo y vestidos pero faltan voz y sobre todo afinación aunque quiero pensar que esta noche tenía algún problemilla con sus cuerdas vocales.
Mats Levén, sueco también, no demuestra sobre el escenario su larga trayectoria profesional y parece un joven aprendiz al que falta voz y sobre todo personalidad y carisma.
Graciela Armendáriz es una joven cantante lírica con una cara bonita que no encuentra su lugar en el espectáculo pese a que junto a Thomas Vikström nos regala el mejor momento de la noche cuando ambos rinden tributo a Montserrat Caballé y Fredy Mercury interpretando “Barcelona”.

Entre los cuatro construyen un espectáculo con una primera parte soporífera en la que el peso del concierto recae sobre Michel McCain y en la que uno a uno van destrozando los éxitos de Queen.
La segunda parte, mucho más artificiosa, con duetos interpretados desde las gradas del teatro, discretos sólos de guitarra acústica y el protagonismo recayendo sobre los hombros de Thomas Vikström, nos deja al menos un mejor sabor de boca.

En Bilbao, en el año 2.010, este mismo espectáculo me impresionó.
Desde entonces el show ha crecido, pero lo ha hecho para convertirse en un inmenso karaoke, una fastuosa gala de triunfitos.


Lo tengo claro, este show no debe continuar: ¡ESTÁIS NOMINADOS!  

3 comentarios:

  1. si que fuí generoso...., esta claro que al no tener la comparativa esta vez jugué con ventaja.

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  2. Ese Christo mejide que cañero te has vuelto. Tendré que visitar mas a menudo tu blog  Nacho

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    Respuestas
    1. No tanto...
      En realidad el "show" está bien, siempre y cuando no tengas con que comparar...
      Lo malo (o bueno) es haber visto la espectácular gira original.
      De todos modos, no esperes encontrar muchos "palos" en mi blog porque no me gusta criticar el trabajo de quienes se atreven a compartir con el público sus propias creaciones: si no me gusta lo digo, pero poco más...

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