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jueves, 6 de junio de 2019

TUTANKAMÓN: el niño-rey de Egipto

Santander, 13 de marzo de 2.019


“Tutankamon” es una serie de televisión canadiense, producida en 2.015 y protagonizada por Ben Kingsley, que narra los avatares de la vida del faraón más joven de Egipto…

“No existe una auténtica verdad en este mundo, solo la percepción que tenemos de ella”

Tras la trágica y repentina muerte de Akenatón (1.336 a.C.), su hijo Tutankamón (Avan Jogia), con solo nueve años, se convierte en el faraón más joven del Bajo y Alto Egipto.


Su palacio se convierte en un nido de víboras. No puede confiar en nadie. Su consejero y asesor político -el visir Ay (Ben Kingsley)-, el comandante de sus ejércitos -el general Horemheb (Nonso Anozie)-, y el sumo sacerdote de su pueblo (Alexander Sidding) gobiernan en su nombre. Cuando trata de hacerse con las riendas de su reino, los tres conspiran contra él para derrocarlo y arrebatarle el poder.

Obligado a casarse con su hermana -la emperatriz Ankesenamón (Sibylla Deen)-, con el fin de perpetuar su dinastía, su amor se apagó sin que fueran capaces de engendrar un heredero que le sucediera en el trono.


Fue fiel a su pueblo siempre y gobernó para él, aunque no conquistó extensos territorios ni construyó grandes monumentos.


Tras su muerte (1.327/25 a.C.), el visir Ay contrajo matrimonio con Ankesenamón para asegurarse el trono y ordenó que el cuerpo de su antecesor fuera enterrado en una tumba menor cuyo morador permaneciera siempre ignoto.


La memoria y el legado de Tutankamón fueron borrados de la faz de la tierra y sus restos permanecieron ocultos durante más de tres mil años…

martes, 4 de marzo de 2014

EL MÉDICO: nos esperan muchas cosas buenas y el viaje será genial

Santander, 23 de enero de 2.014

Noah Gordon publicó "El médico" en 1.986. No era su primera novela pero obtuvo con ella un éxito tan abrumador que supuso la reedición de algunas de sus obras publicadas anteriormente como "El rabino" (1.965), "El comité de la muerte" (1.969) o "El diamante de Jerusalén" (1.975).

El escritor estadounidense, periodista de origen judío, no se ha prodigado mucho. Tras el lanzamiento de "El médico" escribió otras dos novelas con las que completó una trilogía construida en torno a la medicina y a los avatares de la familia Cole: "Chamán" (1.992) y "La doctora Cole" (1.996).
Desde entonces sólo ha publicado dos novelas más, ambas de carácter histórico y ambientadas en España, país por el que dice sentir un profundo afecto: "El último judío" (1.999) y "La bodega" (2.007).

Recuerdo haber leído "El médico" hace muchos años. Me lo dejó mi prima Elena y su lectura me enganchó.
Esta novela se convirtió también en uno de lo libros favoritos de una muy buena amiga que hace un par de años quiso que los Reyes Magos contribuyesen a completar mi biblioteca con uno de sus ejemplares. Lo volví a leer y sus páginas me cautivaron de nuevo.

¿Por qué escribí "El médico"?
Las vidas de los escritores deben ser medidas por intervalos de trabajo. Cada vez que acaban un libro se enfrentan a la misma pregunta, una y otra vez: "¿cuál debe ser mi próxima trama?".
Recuerdo pensar que el conflicto más dramático que podía imaginar era la constante lucha entre la profesión de médico y la muerte.
Una de las máximas de la escritura es que uno debe escribir sobre aquello que conoce. Durante años trabajé el campo de la medicina desde los periódicos. Ya había escrito "El comité de la muerte", una novela sobre médicos actuales. Para ampliar mis conocimientos sobre la materia y documentarme para la novela asistí a varias conferencias sobre mortalidad en dos hospitales de Boston y trabajé como voluntario en un quirófano.
Pero en esta ocasión debía investigar sobre un periodo anterior. Me fascinaba el hecho de que en la Edad Media las únicas escuelas de medicina con prestigio fueran las de los países islámicos. Aprendí que justo antes de las Cruzadas, el deterioro de las relaciones cristiano-musulmanas fueron un obstáculo para los estudiantes de medicina cristianos que querían asistir a las escuelas de medicina islámicas.
Los judíos, sin embargo, sí eran aceptados.
Entonces fue cuando me pregunté qué pasaría si un diligente estudiante cristiano del oeste viajara a Oriente Medio, haciéndose pasar por judío, para adquirir los mejores conocimientos en medicina del momento...
(Noah Gordon)


Hace unas semanas me sorprendió ver en las pantallas de algún cine el anunció del estreno de una adaptación cinematográfica llevada a cabo en Alemania, dirigida el año pasado por Philipp Stölzl y protagonizada por Tom Payne, Ben Kingsley, Stellan Skarsgard, Olivier Martínez y Emma Rigby.


Estaba convencido de que la película me iba a decepcionar pero quería verla y comprobarlo por mi mismo, y lo cierto es que hoy me he llevado una grata sorpresa.

La novela narra las peripecias de un joven inglés que deja atrás lo poco que tiene dejándose guiar por la que es su auténtica vocación: la medicina. Confiere un carácter esotérico a la intuición del profesional sustentando sobre él el oscurantismo y el fetichismo con el que desde siempre nuestra sociedad ha contemplado los avances médicos e invita al lector a cuestionarse siempre los conocimientos recogidos en los libros porque nada de lo contenido en ellos es absolutamente cierto.





Aunque, como casi siempre, la lectura del libro resultó mucho más apasionante, la adaptación merece mucho la pena.
No entiendo la necesidad de llevar a cabo algunos cambios que no afectan al desarrollo de la trama y comprendo que las limitaciones del metraje no permitan desarrollar más y mejor las personalidades de los protagonistas.
Por suerte, yo había leído la novela antes.

martes, 25 de febrero de 2014

IRON MAN 3: nosotros creamos nuestros propios demonios

Santander, 15 de febrero de 2.014


En 2.013 los responsables de Marvel Studios volvieron a conceder al socarrón Tony Stark el protagonismo absoluto de una de sus películas. "Iron Man 3" fue dirigida por Shane Black y contó con la participación de Robert Downey Jr., Gwyneth Paltrow y Don Cheadle a los que en esta ocasión se sumaron Rebecca Hall, Guy Pearce y Ben Kingsley.


Un hombre famoso dijo una vez: "nosotros creamos nuestros propios demonios"Coincidiendo con el cambio de milenio Tony Stark (Robert Downey Jr.) creó, sin saberlo, algunos de los suyos. Aquellos fueron buenos tiempos que ahora se han vuelto en su contra.
Tras una breve velada en una cueva afgana Tony Stark se despidió (más o menos) de las fiestas y olvidó noches como aquella que compartió en Suiza con Maya Hansen (Rebecca Hall), una hermosa científica que estaba desarrollando una teoría que le daría la oportunidad de acceder a la zona del cerebro que controla la regeneración y recodificarla químicamente, hackeando el sistema operativo genético de un organismo vivo. Denominaba a su proyecto 'Extremis' y le permitiría desarrollar campos como la rehabilitación dendrítica, la prevención de enfermedades o la regeneración de extremidades. Aquella noche conoció también, e ignoró casi al mismo tiempo, a Aldrich Killian (Guy Pearce), un ferviente admirador del trabajo de la joven...

Tras lo acaecido en Nueva York, Tony siente que, junto al resto de los Vengadores, ha vivido una experiencia que no puede explicar. Si no se ha desmoronado aún ha sido gracias a que Pepper (Gywneth Paltrow) se ha mudado junto a él pero siente que la amenaza es inminente. Pasan los días sin que consiga dormir, encerrado en su taller obsesionado con la idea de perfeccionar su armadura. Sus amigos están preocupados por él.

El Mandarín (Ben Kingsley) es la cabeza visible de un grupo terrorista que amenaza a los Estados Unidos y encarna todos los temores que asedian a Tony.


Le desafió públicamente en un canal de televisión: fue egoísta y estúpido y puso en peligro a aquellos a quienes más quiere. Pudo morir -de hecho le dieron por muerto-, pero ahora debe de reencontrarse a sí mismo y salvar al mundo.



Maya Hansen se ha convertido en una codificadora de ADN biológico que dirige a cuarenta científicos financiados de forma privada y su jefe, Aldrich Killian, trabaja para el Mandarín.
El ego y la obsesión transformaron su proyecto 'Extremis' en una peligrosa arma de destrucción masiva. Es preciso detenerles.


jueves, 22 de marzo de 2012

LA INVENCIÓN DE HUGO: Martin Scorsese construye un mágico tributo a los orígenes del cine

Santander, 7 de marzo de 2.012


Durante la reciente ceremonia de entrega de los Óscar la indiscutible triunfadora fue la maravillosa "The Artist" que se alzó con los premios a mejor película, mejor director (Michel Hazanavicius), mejor actor (Jean Dujardin), mejor diseño de vestuario y mejor música original (Ludovic Bource), aunque compartió manita con "La invención de Hugo" que recogió otras cinco estatuillas doradas: mejor fotografía (Robert Richardson), mejor dirección artística (Dante Ferretti y Francesca Lo Schiavo), mejor diseño de sonido, mejor mezcla de sonido y mejores efectos visuales.


Creo que había visto un avance de esta película pero no me había llamado la atención.
Sin embargo una buena amiga me habló tan bien de ella que afortunadamente hice caso de su recomendación y fui al cine a verla.

En "La invención de Hugo" Martin Scorsese se aleja de sus habituales bajos fondos neoyorkinos para rodar en tres dimensiones una encantadora película  basada en la novela del Brian Selznick y ambientada en una cálida estación de tren parisina en los años treinta.
Hugo Cabret (Asa Butterfield) es un niño huérfano que vive escondido en las entrañas de la estación desde donde se esfuerza en reparar un misterioso autómata, el único recuerdo que conserva de su padre (Jude Law).

File:Le Voyage dans la lune 2.jpgSu empeño nos dará la oportunidad de conocer a  Georges Méliès (Ben Kingsley) al mismo tiempo que permite a Martin Scorsese homenajear al ilusionista y cineasta francés, pionero del cine de ciencia ficción y de terror, construyendo un mágico tributo a los orígenes del cine.