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sábado, 22 de mayo de 2021

LA BIBLIOTECA DE LOS LIBROS RECHAZADOS: la forma no lo es todo...

Santander, 21 de mayo de 2.021

“La biblioteca de los libros rechazados” es una original película dirigida por Rémi Bezançon en 2.019 basada en la novela homónima de su amigo David Foenkinos, autor, entre otras, de “La delicadeza”.

 


Bezançon reconoce haberse sentido fascinado siempre por las historias de superchería literaria y haber disfrutado mucho rodando un thriller con tintes cómicos en el que el protagonista no busca a un asesino, sino al autor de una novela.

 

“Se trata -dice-, de mezclar los géneros: moverse en los códigos del thriller sin tomárselo demasiado en serio y permaneciendo en la comedia. Manejar personajes que investigan, pero que no están hechos para investigar, es algo muy gozoso en el cine”.


 

La biblioteca de los libros rechazados existe. Está en la Bretaña francesa, en el pequeño pueblo de Crozon, y es fruto de la loca idea de Jean Pierre Gourver, un bibliotecario que, en su día, se propuso dar cobijo a manuscritos huérfanos de editor.

 

Poca gente la visita, pero, cuando la joven y ambiciosa editora Dafne Desperó (Alice Isaaz), supo de su existencia, le pareció una idea estupenda. Husmeando entre sus estanterías descubrió un texto que la cautivó: “Las últimas horas de una historia de amor”. Su autor -el enigmático Henri Pick-, lleva dos años muerto. Era el dueño de una pizzería de la zona y a su viuda le cuesta imaginárselo escribiendo cualquier otra cosa que no fuera la lista de la compra, pero su novela es buena. Narra el final de una historia de amor en paralelo a la lenta agonía del gran poeta ruso Alexander Pushkin, herido en un duelo. La novela es una obra excepcional en la que el amor y la muerte se convierten en un binomio perturbador. A Dafne la cautivó y, nada más leerla, decidió publicarla. En solo unas semanas, se convirtió en todo un triunfo literario.



El crítico literario Jean Michel Rouche (Fabrice Luchini) se pregunta si un hombre al que su mujer nunca vio leer ni escribir puede ser el verdadero autor de una obra maestra como la que se le atribuye. La novela es formidable, sin duda; pero la nove-la de la novela… La historia que hay detrás y la puesta en escena: un tesoro literario encontrado en el confín de la Bretaña, es también genial.


 

Jean Michelle comienza a investigar…

Henri Pick nunca envío su manuscrito a ningún editor; este estaba en la biblioteca de los libros rechazados sin haber sido nunca rechazado. ¿Por qué? Todos los escritores sueñan con que su talento sea reconocido algún día… ¿Quién es el verdadero autor de “Las últimas horas de una historia de amor”? ¿Por qué usó el nombre de Henri Pick? ¿Cómo es posible que el libro acabara en esa extraña biblioteca? Por culpa de esa maldita novela, ha perdido su trabajo, su prestigio y a su esposa. Henri Pick no la escribió y él lo va a demostrar…


domingo, 19 de noviembre de 2017

LA DELICADEZA: hecho de ser delicado, muy fino, exquisito o refinado

Santander, 10 de noviembre de 2.017

Hace cinco años tuve ocasión de ver en los cines Groucho "La delicadeza", una película francesa protagonizada por Audrey Tautou y François Damiens, y dirigida por los hermanos David y Stéphane Foenkinos. Me gustó y, desde entonces, tenía ganas de leer la novela en la que se basaba la cinta...


Definición de la palabra 'delicadeza' según el diccionario Larousse de la lengua francesa:
        -Delicadeza: (n.f.) hecho de ser delicado, muy fino, exquisito o refinado.
     -Estar en una situación de delicadeza: no llevarse bien con alguien, mantener una relación fría y distante.
        -Situación delicada: situación difícil de manejar.

Nathalie era una mujer discreta que había atravesado la adolescencia respetando siempre los pasos de cebra. Le gustaba reír y también leer, dos aficiones que rara vez podía compaginar, pues prefería las historias tristes. Pese a su aire soñador, no se identificaba ni con la imprecisión ni con la imperfección. Estudió Economicas y se pasa horas observando curvas sobre la evolución del PIB en Estonia...

Conoció a François en la calle. Él balbuceó unas palabras y después las demás vinieron solas, con deslumbrante fluidez. Salió airoso de una situación incómoda, y lo hizo con tanta elegancia que ella accedió a tomar un café con él. Era un hombre lleno de vitalidad, desbordante de ideas y de energía. Se dedicaba a las finanzas, pero su profesión no le había impedido seguir cultivando sus pasiones. Le gustaban las rupturas: pasar del silencio al estruendo. Las transiciones no iban con él.
A su lado el tiempo transcurría a una velocidad de vértigo: acababan de conocerse y ya se estaban casando... Le hincaron el diente a la parte real de la vida, sin permitir que la rutina del día a día hiciera mella en ellos. Eran felices, aunque a ella le costase reconocerlo. Que todo les fuera tan bien a veces resultaba un poco inquietante...

Era domingo: Nathalie leía tendida sobre el sofá mientras François se preparaba para salir a correr. Lo hizo dejando un gran vacío tras de sí y poco después sonó el teléfono... Él había muerto, deteniendo su amor en el tiemp o, y su vida ya no volvería a ser la misma. Tras siete años de vida en común, sus recuerdos habían tenido ocasión de desperdigarse por todas partes...
Después de aquello, Nathalie tardó un tiempo en incorporarse a la empresa sueca en la que trabajaba. Marcus era un compañero oriundo de Uppsala. Sin saber muy bien porque, ella le había robado un beso para después salir corriendo, y él no se lo podía creer. Quizás hubiera sido un mero acto gratuito, pero para él tenía un valor incalculable. ¿Por qué lo había hecho...?
Tras la muerte de François, Nathalie había querido morirse, pero ella no era dueña de su reloj biológico interno. Seguramente aquel beso no había sido más que un impulso físico del todo inapropiado, pero él no estaba dispuesto a rendirse... Le devolvió el hurto y le arrancó una cena que resultó mucho más cómoda de lo que cualquiera de los dos había previsto. Marcus corroboró que estaba locamente enamorado de ella, mientras ella, por su parte, no alcanzaba a pensar nada más que se había sentido feliz compartiendo aquella velada con él. Repitieron, caminaron por el borde del precipicio sintiendo el viento bajo sus pies y abandonaron sus trabajos para huir de París como dos fugitivos. Se reunieron en Lisieux, donde visitaron juntos la tumba de François, y les dio una ventolera que les arrastró hasta la casa de la abuela de Nathalie. Allí él encontró un lugar donde esconderse y esperar a que ella abriera los ojos y lo descubriera. Las lágrimas de la risa se mezclaron con las del dolor y juntos redescubrieron el manual de instrucciones de la ternura...

"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca... Voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar. Hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara; una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara y que, por un azar que no busco comprender, coincide exactamente con tu boca, que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja..."
("Rayuela", Julio Cortazar)

martes, 24 de julio de 2012

LA DELICADEZA: una tierna historia de amor

Santander, 16 de julio de 2.012


Nathalie (Audrey Tautou) es una delicada joven de ojos negros y rostro angelical; François (Pio Marmaï) es un atractivo joven capaz de hacer que el tiempo avance muy deprisa, transformando los paquetes de siete días en semanas sin jueves.


Ambos coincidieron en un café parisino y un oportuno zumo de albaricoque les unió para siempre.
Eran la pareja perfecta hasta que un trágico accidente de tráfico acabó con la vida de François.

Nathalie sabe que debe rehacer su vida, pero no puede. Pierde la ilusión y se refugia en su trabajo, donde conoce a Markus (François Damiens), un gigantón sueco, tímido y tierno, con un miedo atroz a que le rompan el corazón.
Ambos inician una sorprendente relación, delicada, sin tórridos encuentros sexuales, basada en la complicidad, que le devuelve a Nathalie las ganas de vivir.



Ingeniosas conversaciones, pequeñas confidencias, largos paseos y distendidas cenas sin postre convierten la suya en una tierna historia de amor repleta de pequeños detalles que, sin caer en la cursilería, invitan a creer en el amor.

El magnetismo de Audrey Tautou y la sencillez de François Damiens convierten una película discreta en una atractiva cinta dirigida por los hermanos David y Stéphane Foenkinos y basada en la novela homónima escrita por el primero de ellos: "La delicadeza".