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viernes, 28 de septiembre de 2018

LADY JANE: ¿por qué los fuertes no pueden ser nunca los buenos?

Santander, 14 de septiembre de 2.018


En 1.986, Trevor Nunn dirigió “Lady Jane”, una película de corte histórico, protagonizada por una jovencísima Helena Bonham Carter junto a Cary Elwes, John Wood y Patrick Stewart.



El rey Enrique VIII murió en 1.547. El príncipe Eduardo, su único hijo, heredó el trono de un país profundamente dividido entre católicos y protestantes, pero en sus últimas voluntades dejó claramente estipulado cómo debería resolverse el asunto de la sucesión en caso de que su enfermizo sucesor muriera sin descendencia. Sus hijas, las princesas María e Isabel, serían, en ese orden, las primeras candidatas a hacerse con la corona de Inglaterra. Si ellas no pudieran ser coronadas, los descendientes de Margarita, su hermana mayor -la rama escocesa de los Tudor-, quedaban excluidos de la línea sucesoria: las siguientes opciones serían Frances -la hija de María Tudor, su hermana pequeña-, y Jane, la hija de esta…



En 1.553, lady Jane Grey (Helena Bonham Carter) era una notable jovencita de quince años, educada en la religión reformada, que afirmaba estar dispuesta a morir por liberar a su pueblo de las cadenas del fanatismo y la superstición. John Dudley (John Wood), presidente del Consejo de Regencia instaurado por Enrique VIII para gobernar durante la minoría de edad de su heredero, planeaba casar con ella a su hijo pequeño, Guilford Dudley (Cary Elwes).

El rey Eduardo se estaba muriendo. Dudley preveía que, aunque los campesinos no estuvieran conformes, no volvería a haber otro católico romano en el trono inglés. La princesa María no reinaría, y su hermana, la princesa Isabel tampoco, pues era hija de una mujer decapitada por adulterio. La siguiente en la línea sucesoria era la duquesa Frances de Suffolk, que sin duda estaría dispuesta a renunciar a todos sus derechos y privilegios en favor de su hija.


El matrimonio de lady Jane se había convertido en un asunto de vital importancia. Sus padres aprobaban su compromiso con el joven Dudley, pero ella se negaba a casarse. Solo la intervención de su primo, el joven rey, consiguió hacerla cambiar de opinión.


Jane Grey y Guildford Dudley se casaron en Londres el 12 de mayo de 1.553. Lo hicieron sin demasiado convencimiento. Apenas se conocían, pero, muy pronto, el amor comenzó a florecer entre ellos. Ambos compartían su preocupación por lo que ocurría en su país, donde un chelín ya no valía nada: en el pasado, un montón de clérigos corruptos había engañado al pueblo, convenciéndole de que adorara imágenes y musitara oraciones sin sentido, y ahora, los reformistas parecían estar más preocupados por el número y la naturaleza de los sacramentos que por el sufrimiento de aquellos que los recibían…


El rey Eduardo VI murió el 6 de julio de 1.553, pero antes de hacerlo para mantener su reino lejos de las intrigas y maquinaciones de Roma, modificó el testamento de su padre y legó el trono de Inglaterra, Irlanda y Francia a su prima Jane.



El 10 de julio de 1.553, sin ser muy consciente de lo que se le venía encima, la joven fue coronada reina. Ella y su esposo hubieran podido demostrar que los fuertes también pueden ser buenos, y pelear juntos por sus ideales: un país que permaneciera fiel a la fe de Dios tal y como les fue revelada en las escrituras y un mundo en el que los hombres no tuvieran que ser marcados por no poder cultivar sus alimentos, pero apenas tuvieron tiempo de hacerlo.


Las necesidades de su pueblo eran primordiales para ellos: ayudar a los pobres y desvalidos… Tal vez por eso, cuando la princesa María reclamó su derecho al trono, el Consejo de Regencia cambió de bando y le ofreció su apoyo. Lady Jane y su esposo fueron arrestados, encerrados en la Torre de Londres y condenados a muerte. Su reinado había durado muy poco: solo nueve días…



Si hubieran abrazado la religión católica quizás se hubieran salvado, pero no lo hicieron. Los rebeldes que defendían su causa gritaban su nombre, y el príncipe Felipe de España había advertido a la reina María de que no se casaría con ella mientras la amenaza protestante persistiera.
El 12 de febrero de 1.554 sus almas emprendieron el vuelo hacia un mundo invisible en el que serían bienaventuradas, pues morarían eternamente en el paraíso…


sábado, 1 de abril de 2017

X-MEN, DÍAS DEL FUTURO PASADO: ¿qué es lo último que recuerdas...?

Santander, 30 de marzo de 2.017


En 2.014, Bryan Singer dirigió "Días del futuro pasado", una nueva entrega de los X-Men que habría de convertirse en nexo de unión entre las entregas anteriores y el apocalipsis que aún estaba por llegar...


El futuro: un mundo, oscuro y desolado, de guerra, sufrimiento y pérdidas para los mutantes y aquellos humanos que se atrevieron a ayudarlos, luchando contra un enemigo imposible de vencer. ¿Es este nuestro destino? ¿Estamos condenados a autodestruirnos, como tantas otras especies antes que nosotros, o podremos evolucionar con la suficiente rapidez como para cambiar nuestro sino? ¿Es el futuro realmente inmutable?


El programa Centinela fue concebido por el doctor Bolivar Trask (Peter Dinklage). A principios de los años setenta él era uno de los lideres mundiales en el diseño de armas.


En secreto, había empezado a hacer experimentos con mutantes, utilizando los dones de estos para su investigación, pero Raven (Jennifer Lawrence) averiguó lo que pretendía. Lo persiguió por todo el mundo y, tras la guerra de Vietnán, lo encontró en París, en la conferencia de paz de 1.973. Lo mató, pero el incidente convenció al gobierno américano de la necesidad de poner en marcha el programa diseñado por el propio Trask. Capturaron a Raven, la torturaron y experimentaron con ella: en su ADN descubrieron el secreto que le confería el poder de transformación y lo utilizaron para crear armas que se adaptasen a cualquier poder mutante. En menos de cincuenta años crearon las máquinas con las que ahora los aniquilaban...


Todo comenzó aquel día: cuando Raven mató por primera vez... Si alguien fuese capaz de viajar al pasado, encontrarla y evitar la muerte del doctor Trask, ella no sería capturada. Los Centinelas no podrían ser fabricados y la guerra entre mutantes y humanos terminaría antes de empezar.

Año 2.023. Kitty Pryde (Ellen Page) envía a Logan (Hugh Jackman) de vuelta a 1.973...


Después del incidente cubano con los misiles rusos de 1.962, Raven había abandonado a Charles (James McAvoy) para irse con Erik (Michael Fassbander). El Profesor X reabrió las puertas de su escuela pero unos meses después hubo de cerrarlas de nuevo porque la mayoría de sus miembros fueron alistados para la guerra de Vietnán. Se volvió adicto al suero que Hank (Nicholas Hoult) había diseñado para controlar su mutación y recuperó la movilidad de sus piernas, pero perdió sus poderes telepáticos.


Logan debe convencerle para liberar a Erik, quien, acusado injustamente de haber asesinado a J.F.K., permanece encerrado en una celda con tabiques de hormigón y arena situada cien pisos por debajo del edificio más seguro del mundo. Juntos habrán de viajar a París y convencer a Mística de que no mate al doctor Trask...


La Conferencia de Paz de París se ve interrumpida por la irrupción de los mutantes y el doctor Trask aprovecha el incidente para convencer al gobierno de los EE. UU. de que debe poner en marcha sus prototipos del proyecto experimental Centinela. Es el momento de reescribir la historia: el futuro sigue estando en manos de Raven...


domingo, 27 de marzo de 2016

YO, CLAUDIO: culebrón a la romana aderezado con sutiles toques de humor

Santander, 22 de marzo de 2.016

En 1.976 la BBC produjo "Yo, Claudio", una miniserie de televisión que repasa la historia de Roma desde los tiempos de Augusto hasta la muerte de Claudio -historiador y político romano convertido en el cuarto emperador de la dinastía Julio-Claudia- aprovechando que éste último, poco antes de morir, revisa la historia de su familia.


La serie, creada por Jack Pullman basándose en el contenido de las novelas de Robert Graves "Yo, Claudio" y "Claudio, el dios, y su esposa Mesalina", fue rodada sin recurrir a exteriores, con una escenografía muy teatral. La excelente interpretación del extraordinario elenco de actores contratados es el ingrediente principal de un culebrón a la romana aderezado con sutiles toques de humor...

Yo, Tiberio Claudio César Augusto Germánico, esto, lo otro y lo de más allá, conocido no hace mucho tiempo por amigos y parientes como Claudio el idiota, el tonto o el tartamudo, escribo la extraña historia de mi vida...


La sibila lo profetizó: "Escucha Claudio: Apolo te habla por mi boca, escucha con atención. La que gime bajo la púnica maldición y se ahoga bajo el peso de su oro, antes de sanar, aún más enfermará. Dentro de diez años y cincuenta y tres días recibirás un regalo que todos codician menos tú, más cuando hayas enmudecido y ya no estés, hablarás con claridad y todos te escucharán".
Lo pondrá todo por escrito: la historia de su familia y el fin de la República. Dirá sólo la verdad. Lo esconderá y después de mil novecientos años, o más, de repente, todo saldrá a la luz. El mundo lo leerá y sabrá la verdad...


Año 24 a. C. Han pasado siete años desde que la bravía reina Cleopatra, soñando con destruir Roma, embarcó su esperaza en el puerto de Accio, y desde allí, con el noble Marco Antonio, lanzó maldiciones contra los barcos de Octaviano gritando: "¡Húndase Roma y todos sus esbirros: Egipto no será conquistado!". Pero las palabras no matan y las maldiciones no hunden barcos. Antes de que el viento cambiara y ella pudiera recobrar su perfumado aliento, el poderoso Marco Vipsiano Agripa, comandante de los ejércitos del que habría de convertirse en César Augusto -primer emperador de Roma-, acabó con sus ínfulas de grandeza arrastrando a ambos hasta las puertas del suicidio.

Veinte años antes Augusto (Brian Blessed) gobernaba con Marco Antonio y Lépido (año 43 a. C.) pero aquello no podía durar, tarde o temprano uno de ellos se quedaría sólo. Livia (Siân Phillips) lo sabía: se divorció de su anterior marido, se casó con él y esperó. Ahora Augusto gobierna el mundo en solitario y ella le gobierna a él...


El destino de su hjo Tiberio (George Baker) es prometedor: los auspicios el día de su nacimiento fueron realmente favorables. Sólo tienen que esperar y buscar el modo de eliminar a Marcelo. El sobrino de Augusto está casado con su hija, Julia (Frances White), pero no tienen familia. Es muy popular y seguro que hubiese sido su sucesor si una misteriosa enfermedad no hubiese acabado con su vida (año 23 a. C.).

Mi querido Augusto, se ha producido un suceso trágico y terrible: Marcelo, tu hijo adoptivo, ha muerto inexplicablemente tras una breve enfermedad. Nadie conoce su causa aunque se sospecha de algún alimento en mal estado. Personalmente creo que es la explicación más razonable.
Livia

La sospechosa muerte de Marcelo volvió a encender en Roma los deseos de la vuelta a la República. La capital del imperio estalló en gritos furiosos y Agripa (John Paul) hubo de regresar de su retiro para apaciguar al pueblo, aunque puso como condición casarse con la desolada Julia.


Livia era una mujer muy paciente. Soportó durante nueve largos años la presencia de Agripa y cuando éste ya no le fue útil se deshizo de él administrándole un poco de veneno (año 12 a. C.).
Entonces, Tiberio se divorció de su mujer y se casó con Julia, aunque los hijos de ésta -Cayo y Lucio-, adoptados por Augusto, le precedían en la línea sucesoria. Druso (Ian Ogilvy), su hermano, temía que Roma se convirtiese en una monarquía hereditaria y ansiaba retornar a la República, pero murió demasiado joven (año 9 a. C.): su hijo Claudio acababa de nacer...

Las repentinas e inexplicables muertes de Cayo y de Lucio (año 2 d. C.) favorecieron el ascenso en la línea sucesoria de Tiberio, que había sido adoptado por Augusto. Éste, a su vez, adoptó a su sobrino Germánico (David Robb), hijo de Druso y hermano mayor de Claudio (Derek Jacovi), mientras Julia, acusada de adulterio, había sido condenada a un exilio perpetuo.
Póstumo (John Castle) -el hijo pequeño de Julia-, fue seducido por Livila (Patricia Quinn) -hermana de Claudio y esposa de Cástor (Kevin McNally), el hijo de Tiberio-, pero ésta le traicionó. Le acusó de intentar violarla y a instancias del emperador fue castigado por el Senado y desterrado a un pequeño islote deshabitado (año 7 d.C.).

Tres legiones habían sido aniquiladas más allá del Rhin. No quedaban tropas entre los bárbaros germanos y las provincias galas. Augusto envió a Tiberío a recuperar los emblemas de Roma, y a Germánico con él. La provincia fue pacificada y los bárbaros fueron derrotados y castigados con severidad (año 11 d.C.).
Mientras tanto, Claudio había observado que todos aquellos que se interponían entre Tiberio y Augusto morían en extrañas circunstancias o desaparecían sin dejar rastro así que, para tener una vida larga, optó por exagerar su cojera y su tartamudez y se hizo pasar ante los demás por más tonto de lo que era en realidad. 


Compartió sus sospechas con Germánico -recién llegado del norte- y éste con Augusto, que empezó a desconfiar de su esposa Livia: ¡ella siempre le había mentido!.
Apenas tuvo tiempo de modificar su testamento para nombrar a Póstumo su sucesor antes de caer enfermo y morir (año 14 d. C.). De poco sirvió: su heredero fue asesinado y Tiberio ocupó su lugar.
Sólo Germánico cuestionaba las decisiones del nuevo emperador así que fue enviado a la provincia de Siria y un mal día amaneció muerto (año 19 d.C.). 
Agripina (Fiona Walker) -su esposa-, pidió a Tiberio que investigase las circunstancias de la muerte de su sobrino, pero al no ver mucho interés por su parte comenzó a sospechar que el emperador podía estar implicado en la muerte de su marido ya que Germánico comenzaba a ser muy popular y podía suponer un peligro para la estabilidad de su gobierno.

Cástor fue nombrado sucesor de Tiberio pero Sejano (Patrick Stewart), amigo y consejero del emperador y amante de Livila, convenció a ésta para que matase a su marido (23 d. C.).
En Roma proliferaban las injurias y las traiciones: el pueblo no quería al emperador y los nobles tampoco. Tras la muerte de Livia (29 d. C.), Tiberio entregó el gobierno del imperio a Sejano y se retiró a Capri. En la capital del imperio reinaba el terror: ¡nadie estaba a salvo!


Tras la muerte de Germánico, Agripina se había unido a un grupo de senadores que se oponía al creciente poder de Sejano y llegó incluso a acusar a Tiberio de ser el responsable del asesinato de su esposo. Fue detenida y acusada de conspirar contra el emperador. Fue desterrada, lo mismo que Nerón César y Druso César, sus dos hijos mayores (año 30 d. C.); sólo Calígula (John Hurt) permaneció en Roma...

La ambición de Sejano no tenía límites: se divorció de su esposa e intentó casarse con Livila pero, pese a la amistad que les unía, Tiberio no aprobó el enlace, pues eso elebaría al más alto rango a un hombre que ni siquiera pertenecía a la orden senatorial, despertando la envidia de muchos. La pareja planeó entonces el asesinato del emperador pero fueron descubiertos...


Sejano, sus hijos y todos sus amigos y parientes fueron ejecutados mientras Livila era confinada en sus habitaciones hasta morir de hambre (año 31 d. C.). De los cinco últimos años de reinado de Tiberio cuanto menos se hable será mejor.


Gemelo, su nieto, era todavía un niño y Roma debía ser gobernada por hombres, así que nombró a Calígula su sucesor: el hijo de Germánico estaba loco y pensaba que su forma de gobierno haría que a él, después de su muerte, se le recordase con agrado. Hasta entonces, siguió retirado en Capri, entregado a sus perversiones, y allí murió (37 d. C.).

Calígula, el nuevo emperador, cayó gravemente enfermo. Acusó al joven Gemelo de conspirar contra él durante su convalecencia y lo mató (38 d. C.). Sus días estaban contados debido a sus continuos abusos y perversiones. Perdió la razón: se creía un dios pero murió como un hombre (41 d.C.).
En el senado eran muchas las voces que demandaban la restauración de la República pero la guardia pretorioana, después de asesinar a Calígula, proclamó a su tío Claudio como nuevo emperador de Roma. Su nombramiento no se había llevado a cabo conforme a las leyes pero un ejército de cuatro mil hombres refrendaba su elección. Él, como su hermano, su padre y su abuelo, creía en la República: no deseaba ser emperador pero no podía hacer nada para evitarlo pues era consciente de que su renuncia desembocaría en una cruenta guerra civil, así que asumió el poder.
Mesalina (Sheila White), su tercera esposa, fue para Claudio lo que Livia para Augusto. Él era un viejo enamorado: un juguete en manos de una mujer culpable de adulterio y de desenfrenada promiscuidad que fue víctima de sus propios excesos (48 d. C.).


Claudio lloró amargamente y prometió no volver a casarse, pero lo hizo. Su cuarta esposa fue Agripina la Menor (Barbara Young) -hija de Germánico, hermana de Calígula y sobrina suya-, una ambiciosa mujer, aborrecible y corrupta. Adoptó a su hijo, Lucio Domicio Nerón (Christopher Biggins), y favoreció su acceso al trono en detrimento de Británico (Graham Seed), su hijo natural.


Claudio siempre fue leal a Roma, a sus amigos y a la verdad. Unos soldados le sacaron de detrás de una cortina tras la que se escondía y le hicieron emperador pero él jamás lo quiso y siempre pensó que fue una equivocación. Murió de noche y sólo (54 d. C.). Le envenenaron y el Imperio siguió adelante sin él...

miércoles, 21 de mayo de 2014

X-MEN 3, LA DECISIÓN FINAL: moriría por ti...

Mogro, 21 de mayo de 2.014


En 2.006 Marvel Studios lanzó a los cines la tercera entrega de las aventuras de la Patrulla X, "X-Men, la decisión final", dirigida en esta ocasión por Brett Ratner.


Cuando un individuo adquiere un gran poder el buen uso o el abuso del mismo lo es todo: ¿lo empleará para el bien común, para obtener beneficio personal o con fines destructivos?
Einstein dijo que la ética era un asunto exclusivamente humano pero todo mutante debe preguntarse cuándo es aceptable que utilice sus poderes y cuándo, si lo hace, cruzará la línea que habrá de convertirle en tirano de sus congéneres. La cuestión es: ¿cómo decidir cuales son los límites de la conducta ética de los mutantes?


Hace veinte años Charles Xavier y Erik Lehnsherr reclutaban alumnos para su Escuela de Talentos. Jean Grey era una niña especial, capaz de leer la mente de sus semejantes y de alterar las leyes de la gravedad. La cuestión era: ¿controlaba ella ese poder o era éste el que la controlaba a ella?
Su potencial era prácticamente ilimitado: su mutación estaba arraigada en la parte subconsciente de la mente. Cuando aún era una niña el Profesor creó una serie de barreras psíquicas con las que aislar sus poderes de su mente consciente haciendo que desarrollase una doble personalidad: una capaz de controlar sus poderes y otra durmiente, puramente instintiva, toda deseo, placer y furia


Los laboratorios Worthington han desarrollado un anticuerpo capaz de suprimir el gen mutante 'x' para siempre: lo llaman 'la cura'.
Los mutantes son seres humanos enfermos cuya dolencia no es más que una degeneración de la actividad celular sana. Su medicamento se convertirá en fuente de libertad para los mutantes que lo deseen.

No es cobardía tratar de escapar de una persecución e intentar encajar en el mundo que te rodea. Muchos mutantes depositarán sus esperanzas en la 'cura', pero otros muchos escucharán el mensaje de Magneto que aprovechará la intolerancia de los humanos para iniciar una guerra: "Nadie ha hablado de exterminar a los mutantes pero nadie habla de exterminio nunca: lo hacen y ya está. Cada uno sigue con su vida ignorando las señales de peligro que le rodean y luego, un día, cuando el aire está en calma y la noche ya ha caído, vienen a por ti. Sólo entonces te das cuenta de que, cuando aún se hablaba de educación y negociación, el exterminio ya había comenzado. Si no lo evitamos los humanos atacarán en primer lugar obligando a los mutantes a aceptar su cura".


La masa de agua que cayó sobre Jean Grey cuando los X-Men escaparon de William Striker debería de haberla aniquilado pero sus poderes le envolvieron en un escudo de energía telequinética que la mantuvo con vida. La Jean Grey que ha regresado no sabemos si es la que siempre conocimos o el Fénix que lleva dentro, luchando furioso por liberarse.


El profesor intentó restaurar los bloqueos pero a veces, cuando se enjaula a una bestia, ésta se encoleriza...
Vivimos en una era de oscuridad, en un mundo lleno de ira, odio, miedo e intolerancia, pero en toda era hay quienes luchan contra todo eso.
Charles Xavier nació en un mundo dividido e intentó curar esa herida; una misión que no llegó a ver cumplida. Parece que el destino de los grandes hombres es no ver sus sueños hechos realidad. Charles era más que un líder, más que un maestro; era un amigo. Cuando sus alumnos tuvieron miedo él les dio fortaleza y cuando estuvieron solos les dio una familia. Tal vez él ya no esté pero sus enseñanzas viven dentro de ellos y vayan donde vayan deben perseguir su sueño: ver un mundo unido.


Jean Grey se ha convertido en un ser incontrolable: alguien tiene que detenerla...



jueves, 10 de abril de 2014

X-MEN 2: la capacidad de compartir el mundo nunca ha sido una característica del ser humano

Mogro, 1 de abril de 2.014


En 2.003 Bryan Singer volvió a llevar a los personajes de los cómics de Marvel a las pantallas de cine.


Desde que se descubrió la existencia de los mutantes se les ha mirado con miedo, con suspicacia e incluso con odio. Por todo el planeta se ha abierto el debate: ¿son los mutantes el siguiente eslabón de la cadena evolutiva o simplemente una nueva especie humana que lucha por su lugar en el mundo? En cualquier caso es un hecho histórico que la generosidad para compartir el mundo nunca ha sido una característica del ser humano.



Erik Lehnsherr/Magneto (Ian Mckellen) está ence-rrado en una celda de cristal de la que no puede escapar. Charles Xavier (Patrick Stewart) acude a visitarle para averiguar si él o alguno de sus 'hermanos' están detrás del asalto a la Casa Blanca perpetrado por Kurt Wagner/Nightcrawler (Alan Cumming), un mutante creyente de piel azul, orejas puntiagudas y movimientos erráticos capaz de teletransportarse, pero es demasiado tarde: la guerra ha empezado y habrá víctimas en ambos bandos...


William Stryker (Brian Cox) es un científico militar que ha visitado fre-cuentemente a Erik. Su hijo Jason fue 'alumno' del profe-sor aunque éste no pudo ayudarle, al menos no como él quería: las mutaciones no son una enfermedad.


Él organizó el ataque al presidente: odia a los mutantes, ha trabajado con ellos y ha aprendido a controlar sus mentes gracias a los fluidos del cerebro de su propio hijo pero resulta frustrante no saber cuántos son ni dónde están. Por eso obligó a Erik a explicarle como acceder a 'Cerebro', la extraña máquina que permite al profesor localizar a todos los mutantes del planeta y conectarse con ellos. Ahora le obligará a destruirlos a todos...


sábado, 22 de marzo de 2014

X-MEN: ¿hacia dónde evoluciona la humanidad?

Mogro, 21 de marzo de 2.014


"X-Men" es una película dirigida por Bryan Singer en el año 2.000 basada en el grupo de superhéroes creados por la editorial Marvel Comics en 1.963.


La mutación es la clave de nuestra evolución.

Nos ha permitido pasar de organismos unicelulares a ser la especie dominante del planeta. El proceso es lento y normalmente dura miles de años pero cada determinados cientos de milenios la evolución da un gran salto.


Estamos ante una nueva etapa en la evolución humana cuyos signos, provocados por periodos de gran estrés emocional, se manifiestan en la pubertad. Los mutantes que han reconocido su condición públicamente han sido tratados con miedo, hostilidad y violencia.
La sociedad ya ha pasado por esto antes: familias enteras destruidas tan sólo porque nacieron diferentes a quienes tienen el poder. 


Pícara y Lobezno (Wolverine) son sólo dos mutantes más. Ella es Marie (Anne Paquin), una adolescente asustada incapaz de comprender porque hace daño a la gente cuando le tocan. El es Logan (Hugh Jackman), un hombre solitario de largas patillas con unas extrañas cuchillas metálicas retráctiles incrustadas en sus manos que lleva quince años buscando respuestas porque es incapaz de recordar quién o qué es.


Ambos son reclutados por Charles Xavier (Patrick Stewart), un experto en mutación genética capaz de controlar la mente de las personas haciéndoles pensar o comportarse como él desee que dirige una escuela de jóvenes talentos para mutantes en Nueva York. Ororo Munroe//Tormenta (Halle Berry), Jean Grey//Fénix (Famke Janssen) y Scott Summers//Cíclope (James Marsden) les salvaron cuando estaban a punto de ser capturados por los secuaces de Erik Lehnsherr//Magneto (Ian McKellen), un poderoso mutante capaz de crear y controlar campos magnéticos que pretende provocar una guerra entre sus 'hermanos' y el resto de la humanidad.



El anonimato es la primera defensa de los mutantes contra la hostilidad del mundo.  Para la gente, la suya es solo una escuela para niños superdotados. Tormenta, Fénix y Cíclope fueron algunos de sus primeros alumnos.
La mayoría de los estudiantes son fugitivos asustados con poderes que resultan peligrosos para si mismos y para quienes les rodean, como Pícara, que cuando toca a alguien absorbe su energía vital, sus recuerdos y sus habilidades. Con el tiempo podrán reincorporarse a la sociedad o quedarse en la academia enseñando a otros y pasando a formar parte de los X-Men.
La escuela es sólo una tapadera. Hay mutantes en el mundo con poderes increíbles que no comparten su respeto por los seres humanos: si nadie se prepara para enfrentarse a ellos la humanidad estará perdida.

La mutación de Logan le confiere una capacidad de regeneración insólita que hace que sea imposible determinar su edad y que le permitió sobrevivir a un proceso en el que le fue implantada quirúrgicamente en su esqueleto una armadura de adamantium, una aleación teóricamente indestructible.
La experimentación con mutantes no es un caso aíslado...

El profesor Xavier promete ayudarle a buscar la respuesta a las preguntas que le atormenta si él le ayuda a detener a Magneto. El futuro de la humanidad está en juego...



La relaciones que se establecen entre los protagonistas de esta historia de superhéroes la convierten en una película muy recomendable.