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sábado, 4 de abril de 2015

THE BLACK BEARS: el rock en Santander no podía morir

Santander, 3 de abril de 2.015


Hace más de dos años que los Black Birds ardieron en las llamas del infierno pero el rock en Santander no podía morir: el Bufón de Lucifer y su colega Belcebú tenían mucho que decir al respecto...


De entre sus cenizas emergieron tres osos de oscuro pelaje y alma muy negra que regresaron del averno para reconciliarse con sus huestes: ¡¡¡The Black Bears!!!


Han cambiando el nombre del envoltorio pero siguen siendo los mismos. Por el camino perdieron a Rodri pero las vertiginosas y contundentes baquetas de Chus Gancedo se han sumado a su causa y hoy, sobre el escenario del Planeta Rock Bar, Pepe, Iván y Phil han vuelto a regalarnos una fantástica noche de rock, demostrándonos una vez más que sus dieciséis cuerdas valen por treinta y seis. Como siempre: ¡¡¡impresionantes!!!

domingo, 20 de abril de 2014

PHIL GRIJUELA + IVÁN VELASCO: no se está mal en el infierno

Maliaño, 19 de abril de 2.014

Haber dejado pasar más de un año sin regalarme un directo de Phil Grijuela es un detalle bastante feo del que hoy me he podido resarcir.



Esta tarde, en La Bodeguilla de Maliaño, la voz más desgarrada de nuestro rock se ha subido al escenario para ofrecernos, junto a su compañero Iván Velasco, su particular versión de lo más destacado del rock americano sin renunciar a un ejercicio de honesto egocentrismo en castellano que nos permite conocer un adelanto de un proyecto que ojalá pudiese ver la luz pronto.


No se está mal en el infierno...
El Bufón de Lucifer se ríe de si mismo. Cruza al otro lado del río sin ahogarse y comparte cuerdas, canciones y varias cervezas con su colega Belcebú para, saltándose sus principios, dedicarle un tema a uno de los mitos de su infancia: Malcolm Young, guitarrista de AC/DC.
Desde la 'Ciudad del Mal' hasta Australia vuela una canción:

We're just talking about the future
Forget about the past
It'll always be with us
It's never gonna die
Rock and roll ain't noise pollution
Rock and roll aint' gonna die
Rock and roll it will survive
Rock and roll is just rock and roll

miércoles, 5 de diciembre de 2012

PHIL GRIJUELA: ¡todo a pulmón!

Maliaño, 1 de diciembre de 2.012

Sólo hace un par de semanas que los Black Birds abandonaron el nido pero Phil Gruijuela ya lo advirtió entonces: aquello no era una retirada.

Hoy, en solitario, se ha subido al escenario del Café-Pub Medina, en Maliaño, para invitarnos con un puñado de canciones a olvidar, aunque sólo sea por un rato, la crisis y los malos rollos.

No hemos sido muchos pero él ha estado a gusto y éso se ha notado.
Su voz desgarrada ha versionado clásicos del rock americano que ha mezclado con un puñado de temas propios, unos antiguos y otros nuevos, para dejarnos entrever lo que será, si Dios quiere, su próximo trabajo de estudio: "El Bufón de Lucifer".

Había mucho músico entre el público y a ellos ha sido a quienes ha dedicado a todo pulmón un tema del argentino Alejandro Vermer:

"Todo a pulmón"
Que difícil se me hace
mantenerme en este viaje
sin saber a dónde voy en realidad,
si es de ida o es de vuelta,
si el furgón es la primera,
si volver es una forma de llegar.
Que difícil se me hace
cargar todo este equipaje,
se hace dura la subida al caminar,
esta realidad tirana
que se ríe a carcajadas
porque espera que me canse de buscar,
cada nota, cada idea,
cada paso en mi carrera,
y la estrofa de mi última canción,
cada fecha postergada,
la salida y la llegada,
y el oxígeno de mi respiración,
y todo a pulmón, todo a pulmón.

Que difícil se me hace
mantenerme con coraje
lejos de la transa y la prostitución,
defender mi ideología,
buena o mala pero mía,
tan humana como la contradicción.
Que difícil se me hace
seguir pagando el peaje
de esta ruta de locura y ambición,
un amigo en la carrera,
una luz y una escalera,
y la fuerza de hacer todo a pulmón.
(Alejandro Vermer)

Antes de despedirse ha querido compartir el escenario con sus compañeros; les ha hecho hueco a Iván Velasco y Carol Martín y juntos me han recordado porque dentro de diez días tengo que estar en el Canela.

La irrupción de los municipales ha puesto un brusco punto y final al concierto pero antes de irme me he permitido la licencia de cruzar al otro lado del río para descubrir que el paso del tiempo, los excesos y la proximidad del directo puede que hayan ajado la voz de Phil pero confiriéndole una fuerza, una personalidad y una autenticidad que son las que realmente me hacen vibrar y que sin duda espero poder saborear en el próximo trabajo del bufón de Lucifer.

martes, 27 de noviembre de 2012

THE BLACK BIRDS: hoy la noche de los lunes se ha quedado huérfana de rock

Santander, 12 de noviembre de 2.012


Tras casi dos años de actuaciones en directo los Black Birds han optado por abandonar el nido, dejando la noche de los lunes huérfana de rock.


Todo empezó cuando los responsables de la sala le propusieron a Phil Grijuela formar una banda de rock que tocase todas las semanas en el Black Bird Club.
Al Bufón de Lucifer le gustó el reto; la de su amigo Iván Velasco fue la primera puerta a la que llamó para formar el grupo y Pepe Masides, mascarón de proa de este proyecto, tampoco tardó en subirse al carro. Intuyo que la aparición en escena de Rodri Irizabal fue algo más improvisado pero el resultado fue apabullante.
Juntos formaron la mejor banda de rock de la región. La contundencia de Rodri, la veteranía de Pepe, el vértigo de Iván y la personalidad de Phil formaron un cocktail incendiario que prendió en la noche santanderina.

Hoy han puesto punto y final a este proyecto.
Sospecho que Lucifer ha amenazado con cobrarle sus deudas al grandullón con el que cada lunes sellaba un pacto. Tal vez sea mejor parar; dar un paso atrás y coger impulso. Aún corre mucho rock por esas venas.

Yo no quería perderme una noche tan especial, y tampoco un público, mucho más fiel que yo, que ha llenado la sala.
Los chicos lo han dado todo y Phil ha vuelto a dejarse el alma una vez más.


Han tenido palabras de agradecimiento para Chena y Jorge, encargados del sonido y las luces, han dedicado su canción a las chicas malas del lugar ("Good girls go to heaven, bad girls go everywhere") y como cada lunes han compartido un chupito de alcohol con Nacho e Igor, responsables de la sala y de esta fantástica aventura. Después se  han despedido: ¡hasta luego!

¡GRACIAS!


La noche de los lunes se ha quedado huérfana.
Emulando las presentaciones del Bufón de Satanás y plagiando las palabras de un buen amigo diré que: "desde hoy la noche de los lunes en Santander se notará la ausencia del hombre que podría grabar un disco completo con un sólo de batería, el gran Rodri Irizabal;desde hoy la noche de los lunes no sabrá donde buscar los sólos de bajo acompañados con la voz del gran Pepe Masides; desde hoy los lunes se podrá ver a gente vagando por las calles en busca de los dedos más rápidos y precisos que se han visto y verán por estos lares, los del gran Iván Velasco;desde hoy los lunes en Santander no se escuchará la voz ronca, potente, contundente y capaz de emocionar del gran Phil Grijuela".

Por suerte, cuando la noche de los lunes quiera ahogar sus penas ahora ya sabe lo que tiene que hacer porque en el Black Bird Club seguirá sonando la música...




lunes, 1 de octubre de 2012

SUN OF CASH: El Bufón de Lucifer se viste de negro

Santander, 28 de septiembre de 2.012


Confieso que no sabía quien era Johnny Cash antes del estreno en 2.005 de "En la cuerda floja" ("Walk the line"), película dirigida por James Mangold que repasaba parte de la vida del cantante americano.

Joaquin Phoenix interpretó a la estrella de la múscia country, coetáneo de estrellas como Elvis Presley, Roy Orbison o Jerry Lee Lewis, mientras que la encantadora Reese Whiterspoon alzó el Oscar a la mejor actriz por su papel como June Carter, esposa, amante y compañera de Johnny.


Probablemente mi desconocimiento se debía, además de a mi escasa y adulterada cultura musical, al poco reconocimiento que la gente del rock profesaba entonces al genio de Arkansas.

En 2.007 tres músicos montañeses (Phil Grijuela, Richie Álvarez e Iñigo Crespo "Pony") formaron una banda que emulaba la primera formación de Johnny Cash ,The Tenesee Three, y cuyo objetivo fundamental confesaban que era rendir tributo al legado de uno de los padres del folk y de la música de raíces norteaméricana.




Sun of Cash se presentó ante el público durante la primera edición del Festival CuVa organizado en el Palacio de Festivales y hoy, cinco años después, el Black Bird Club nos ha brindado la oportunidad de redescubrir el sonido original de una formación que se enogullece de ser la primera banda tributo a Johnny Cash de nuestro país.




La mejor versión del Bufón de Lucifer se viste de negro para durante más de hora y media, flanqueado por sus dos compañeros, rendir tributo a uno de sus referentes musicales.
Richie cumple con su guitarra y "Pony" hace vibrar a su contrabajo como no lo hace un público apático que no responde al calor de la banda, pero que sabe reconocer su buen hacer. Phil le presenta confesando que él fue la persona que le sacó del pozo cuando, desencantado, renegaba del rock y de su gente; compartieron entonces un proyecto que se convirtió en un sincero y rotundo homenaje a uno de los grandes y que parece que reconcilió al grandullón con el sabor de la música en directo. Sólo por eso se merece los aplausos que se ha llevado: ¡gracias, "Pony"!

martes, 17 de julio de 2012

THE BLACK BIRDS: su música cauteriza mis heridas


Santander, 16 de julio de 2.012


No lo tenía previsto pero esta tarde, de forma sorpresiva, se cruzaron en mi camino una delicada francesa de inmensos ojos negros y rostro angelical y un gigantón sueco, tímido y sensible, que reabrieron viejas heridas mal curadas.
Tras el inesperado encuentro se me planteaban dos posibilidades: ir a casa y aplicar paños calientes, o cauterizar los zarpazos con una buena dosis de desgarrado rock en directo.

Me decanté por la segunda opición y deambulando entre botellas vacías y espaldas desnudas que quitan el sentido deje que el Bufón de Satanas practicara su ritual....


Hora y media del mejor rock de siempre que los Black Birds (Phil Grijuela, Pepe Masides, Iván Velasco y Rodri Irizábal) quisieron compartir hoy con Chus Gancedo, prodigioso baterista cántabro, que subió al escenario para juguetear un rato con las baquetas, ocupando con maestría el lugar del zurdo Rodri.

Brutal ración de música en directo que después de empujarme al abismo más desgarrador me trajo de vuelta a la realidad.

...If you gotta go,
then you gotta know that it's killing me
and all the things I never seem to show
I gotta make you see.
...I still love you.
("I still love you", The Kiss)

Ellos, como siempre, estuvieron geniales.



jueves, 3 de mayo de 2012

THE BLACK BIRDS: la noche de los lunes el rock impera en Santander

Santander, 30 de abril de 2.012

Noche de lunes, víspera de fiesta: la oportunidad perfecta de regresar a la casa del rock en Santander y compartir con buenos amigos el espectacular trabajo de los Black Birds.

Ésto que pensé yo es lo que han debido de pensar también algunos "pájaros" más porque  esta noche el Black Bird Club se ha llenado de amantes del rock ansiosos de disfrutar de buena música en directo.

Pepe Masides, virtuoso del bajo al que arranca sonidos inimaginables, ejerce de mascarón de proa y lider espiritual de una banda en la que Rodri Irizábal es el martillo pilón que a golpe de baqueta y sin desfallecer en ningún momento marca un ritmo constante y demoledor mientras los sólos de guitarra de Iván Velasco nos empujan hacia abismos imposibles en los que el vértigo y el frenesí se apoderan de nosotros.
El lider de esta manada de potros desbocados es el gran Phil Grijuela, el "Bufón de Lucifer", que una noche más firma su particular pacto con el Diablo al que entrega su áspera voz a cambio de una delirante explosíón de rock que comparte con todos nosotros.

Frenética noche de música en directo en la que los Black Birds han compartido sus versiones y un pedazo de escenario con Sergio y Paco, músicos de Funky Station que han tenido los arrestos necesarios para retar a Iván Velasco brindándonos la oportunidad de disfrutar de atractivos duelos de guitarra, aunque algo desequilibrados.
La casa del rock gana adeptos para las noches de los lunes y yo me alegro de ello porque estos chicos se lo merecen.
¡ENHORABUENA!

miércoles, 18 de abril de 2012

THE BLACK BIRDS: la noche de los lunes su casa es la casa del rock

Santander, 9 de marzo de 2.012

Dicen que los lunes por la noche el Black Bird Club se convierte en la casa del rock y va a resultar que es cierto.

Phil Grijuela nos lo había advertido hace unos meses, después de un desangelado concierto en Laredo: “hemos montado algo “grande” para la noche de los lunes en el Black Bird; sabemos que a principios de semana es más complicado para todos, por eso empezamos pronto, pero parece que se está formando un grupillo de asiduos que está muy bien. Es otra forma de empezar la semana”.


Desde entonces el rock siempre fue una opción para la noche de los lunes pero las circustancias no me lo han puesto fácil.

Hoy por fin he podido descubrir a que se refería y he llegado a tiempo de subirme a un barco que está a punto de zarpar y lanzarse a la grabación de su primer disco.

Apenas un par de temas han sido suficientes para comprobar que este proyecto merece mucho la pena: Phil envuelve su desgarrada voz con el agresivo sonido de una banda que atesora calidad y fuerza para versionar un puñado de temas menos conocidos de lo habitual en este tipo de conciertos.

Es verdad que en la sala proliferan los asiduos, pero el “bufón de Satanás” ha tenido el buen gusto de dirigirse a una jovencita que bebía coca-cola sentada en primera fila, inédita hasta hoy en los conciertos de The Black Birds, para brindarle la presentación de los músicos que le acompañan: al fondo Rodri Irizábal, que se ha marcado un espectacular sólo de batería, y a su lado, Iván Velasco, impresionante guitarrista, y Pepe Masides, virtuoso del bajo.

Juntos, se han desbocado sobre el escenario desatando un torbellino de rock que nos ha arrastrado proporcionándonos un subidón de adrenalina con el que será más fácil comenzar la semana.

Dudo que pueda convertirme en un asiduo más, pero repetiré seguro…


domingo, 18 de diciembre de 2011

PHIL GRIJUELA: ¡quiero más!

Laredo, 11 de diciembre de 2.011

CARTEL_TEXASembassy_laredo_18-12-11.jpgProliferan los locales que ofrecen música en directo en nuestra región.
Esta noche, en Laredo, el Texas Embassy ofrecía una noche de rock pero ya se sabe que los comienzos no son fáciles.
Público de circunstancias: un par de parejas desorientadas, una familia compartiendo pizzas y hamburguesas, y nosotros. Nadie más. Una pena…

Casi pidiendo disculpas por molestar se acerca al improvisado escenario Phil Grijuela, un veterano del panorama musical de nuestra tierruca que recomienda emigrar a grandes ciudades para “compartir experiencias con otros músicos y darse cuenta de que uno no es tan bueno, pero tampoco tan malo”.
Él lo hizo, pero hace ya un tiempo que regresó a La Montaña y ahora comparte con nosotros todo el rock que fluye por sus venas.

Hoy su guitarra y su voz, áspera y desgarrada, nos han propuesto un apasionante viaje en compañía de clásicos del rock (Johnny Cash, The Eagles, Bruce Springsteen…) antes de desempolvar un puñado de canciones propias que ha compartido con nosotros.

Rock auténtico en un local desangelado del que por momentos hemos podido olvidarnos. Una invitación irrechazable para volver a disfrutar de este pedazo de músico.

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En 2.006 Phil Grijuela grabó el que de momento es su único disco, “A este lado del río”. Ésta era su carta de presentación entonces (www.musikaze.com):

Phil Grijuela, eso soy yo… al menos en parte, o en la parte que se ha ido haciendo pública con los años. En la privada los nombres (que son varios) cambian, pero poco más.

No se muy bien cuando empecé a tocar ni como; lo cierto es que lo hice y cuando quise darme cuenta ya era muy tarde para dejarlo.

Aprendí escuchando discos y viendo a otros hacer lo que yo quería hacer. Ensayé con esos mismos discos y más tarde con compañeros de ilusiones y maestros que no eran conscientes de tan ilustre título (o quizá sí…, no se).
Me gradué en Dedicación y Motivación y, más tarde, me licencié aprobando con honores las asignaturas de Entrega, Idealización, Resignación y Desconfianza.

Empecé a trabajar por poco dinero, como ha de ser al menos durante el tiempo que dura el estatus de “pipiolo”.
Los bares, sus dueños y sus clientelas, me fueron otorgando poco a poco confianza y empecé a descubrir las bondades de mi vocación/profesión que seguía ofreciendo una remuneración ajustada aunque suficiente para mis pocos vicios. Sin prisa pero sin pausa continué ejerciendo, haciendo contactos, amigos y simpatizantes (fans… aún no) al tiempo que mis vicios se hacían más sólidos y, por consecuencia, incómodos.

A medida que aumentaba mi agenda y mi supuesto prestigio, también las ofertas iban subiendo de categoría, al menos en principio. Así fue como un grupo con futuro decició contar conmigo para que grabara un disco en Londres, y pude entrar en lo que se conoce como el “Show Business” de primera división. No voy a negar que las cosas parecen mejores cuando hay más pasta y que la luz de la fama deslumbra. Sin embargo tampoco puedo obviar la poca confianza y desazón que iba descubriendo cada vez que me veía expuesto a las convenciones, comidas de hermandad o puestas en escena de la nueva estrella de turno con premeditada fecha de caducidad. De hecho hubo varios momentos en los que a medida que iba metiendo más la cabeza… más ganas me daban de sacarla. No obstante decidí seguir un poco más aunque de forma más autónoma, véase, dando prioridad a mis canciones. Que puedo decir: la decepción se hizo mayúscula y me volví a La Montaña. Volví, más que como un guerrero derrotado, como un niño al que han revelado demasiado pronto el secreto de los Tres Reyes Magos. No quise saber más de aquella historia; además los vicios ya eran opresivos y lo dificultaban todo. Fue lo único que hice bien.

Cuando llegó la grabación de “A este lado del río” llevaba un par de años despegado de aquellos vicios y de aquellos hombres de provecho. No pensaba ya que se fuera a realizar y quizá por eso decidí hacerlo. Hoy todo hubiera sido muy diferente, pero pensar en eso no tiene sentido ni beneficio alguno. Las cosas están como están porque hicimos lo que hicimos y, además, creo que así es como debe de ser.

Hoy en día me encuentro en una situación distinta a aquellos años. Ya no me deslumbra la luz porque lo primero que hice al volver a La Montaña fue comprarme unas gafas de sol. Ya no me preocupan los vicios porque me empacharon tanto que sólo conservo los del alma. Y, sobre todo, no espero nada del “Show Bussiness” porque no veo que tenga nada que ofrecerme por sí mismo.

Sigo por los escenarios, eso sí, porque me parecería injusto mezclar todas las viejas frustraciones con las canciones que me mantienen con vida. Por ahora sólo me interesa tocar y desarrollar mis nuevas canciones desde mi punto de vista. Todas mis experiencias me llevan a creer que la única forma digna de mantener mi vocación/profesión es desde la autogestión y la independencia. Lo cierto es que no me cuesta mucho reafirmarme. Sólo he de de poner la televisión o enchufarme a cualquier radiofórmula para seguir en mis trece. Allá cada cual y que cada palo aguante su vela, que yo lo veo claro; veo claro lo que a mi me toca, claro.

De toda esta historia me quedo con lo mejor, que han sido todos los amigos, vivencias, conciertos y experiencias que me traje en la maleta. Por suerte o por desgracia, no me arrepiento de nada de lo malo (de lo bueno es obvio) ni cambiaría ni un solo minuto. He aprendido cosas y, para ser justo, si echo la vista atrás veo que lo he pasado muy bien. Tanto como para compensar las veces que lo pasé mal. No se en que punto de mi carrera me encuentro, pero me encuentro bien.

Salud, rock&roll y suerte para todos/as.
(Phil Grijuela)