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jueves, 20 de marzo de 2014

REBECA JIMÉNEZ: ¡ahora es mexicana!

Bárcelona, 22 de febrero de 2.014


Mi último encuentro con Rebeca Jiménez, a principios de año, no me había dejado muy buen sabor de boca. Por eso, cuando supe que íbamos a coincidir en Barcelona, aposté por desquitarme.


Ella ha viajado a la ciudad condal para tocar en la mítica sala Luz de Gas y yo estoy aquí visitando a Mari que, a punto de completar su periodo de residencia en Cruces, afianza su formación trabajando en otros hospitales.

La sala impresiona: ¡es preciosa! 
Una espectacular barra central cubre los trescientos sesenta grados y la pista de baile, en la que han repartido sillas para que podamos disfrutar del concierto cómodamente sentados, se extiende frente a un discreto tablao. Seis fastuosas lámparas y un puñado de faroles iluminan ténuemente la sala.


Rebeca ha venido sola pero sobre el escenario le espera un espléndido piano de cola. Juntos nos han regalado una de sus mejores noches.
Sus canciones han sonado como nunca, aunque empiezo a echar de menos en su repertorio algún tema nuevo o alguna versión diferente.


Ha invitado a David Espín a acompañarle sobre el escenario: un joven músico con el que ha compartido un par de canciones.


Los perros ladran en la oscuridad...
¡¡¡Hay mil maneras de ver las cosas sobre el papel!!!


Carlos Vega estaba entre el público. Ha subido el escenario y juntos han afrontado una "Lucha de gigantes" que hoy ha resultado especialmente emotiva ya que, según nos ha contado su propio hermano, aquí fue donde Antonio nos dejó su último acústico.


"¡¡¡Soy mexicana!!!",  ha gritado la segoviana.
Ha entonado una ranchera y lo ha ratificado pegando un buen trago del tequila de una petaca que, emulando lo acontecido nuestra primera vez, ha compartido con nosotros.
Hoy Rebeca ha vuelto a ser la mejor...



domingo, 24 de junio de 2012

REBECA JIMÉNEZ: ella puede con ésto y con mucho más


Santander, 21 de junio de 2.012

Hoy Rebeca Jiménez ha vuelto a Santander, un lugar en el que ella dice sentire como en su segunda casa.
Sólo hace unos días que anunció en las redes sociales la cancelación por razones médicas de varios conciertos ya programados pero esta noche no ha querido faltar a su cita en el Black Bird Club.

La voz más atractiva de nuestro panorama musical ha subido al escenario sola, sin la compañía de los habituales Mario Raya y Toni Jurado.
El piano y una estrella de luz blanca han sido su única compañía, pero la segoviana no necesita más.
Su áspera voz es suficiente para cautivarme, derrochando dulzura, complicidad, potencia y sensualidad.


“Acuérdate cuando te hablen de mi”, fue el tema con el que Rebeca comenzó un concierto especialmente emotivo.
Pronto nos invitó a brindar con ella porque seguramente todos, en alguna ocasión, nos hemos emborrachado por amor, confesando que parte de la letra de esta canción la escribió subiendo el puerto de El Escudo, camino de Madrid.

“Me emborrache por ti”

Me emborraché por ti,
y todos me contarón que te vieron triste.
No soy capaz de hablar;
no cabe en una noche lo que yo te quise.
Las cosas cambian;
la vida mancha,
cambiando el color.
Anoche me bebí
un litro de mi vida para ver tus fotos,
y vi salir el sol
sentada en la azotea, entre cristales rotos.
La malas rachas siempre se acaban.
…..
Rebeca Jiménez

Había sorpresas anunciadas para esta noche y la primera no tardó en llegar.
Rebeca invitó a subir al escenario a alguien que, de alguna manera, siempre está presente en sus conciertos, porque el público no se cansa de pedirle que cante uno de sus temas.
Quique González abrazó a su amiga y pícaramente nos confesó que él compuso la letra de “De haberlo sabido” bajando el puerto de El Escudo, camino de Villacarriedo.

“De haberlo sabido”

De haberlo sabido,
no hubiera dado todo en un principio,
no hubiera sido la noche en tu espalda,
ni, congelándote de frío,
de haberlo sabido,
me hubiera ido sin decirte nada;
no hubiera sido tan duro contigo;
no habría corazón en la garganta.

Peor que el olvido,
 fue frenar las ganas
de verte otra vez.
Peor que el olvido,
fue volverte a ver,
volverte a ver…

Me sobran motivos,
pero me faltas tú sobre la cama
y ahora las calles estan llenos de bandidos,
cuando necesito de tu madrugada,
cuando ya te has ido,
cuando me parte en dos el alma.
No hubiera dudado en quedarme contigo
de haber sabido como yo te amaba

Peor que el olvido,
 fue frenar las ganas
de verte otra vez.
Peor que el olvido,
fue volverte a ver,
volverte a ver…

(Quique González)

Juntos nos regalaron un momento único, compartiendo un tema que cuando lo canta Rebeca me pone los vellos de punta.
Después, lo que compartieron fueron cigarrillos, fumando a medias en las calles de Madrid, desde Las Ventas hasta Chamberí…

Quique se retiró y el concierto siguió su curso.
Había más sorpresas.
Rebeca anunció la presencia de Carlos Vega, que confesó no haber escrito nada, ni subiendo ni bajando El Escudo, y juntos, nos invitaron a visitar “El sitio de mi recreo”, de su hermano Antonio.

Se acercaba el final de una noche especial.
Emocionada, Rebeca confesó que son momentos difíciles para todos, también para ella, y nos animó a ser valientes, antes de despedirse por primera vez recordándonos que existe una historia entre ella y nosotros tan fuerte que nada la podrá hacer tambalear: una historia entre tú y yo.

Por dos veces tuvo que volver Rebeca al escenario para finalmente despedirse recordando a Vicky Gastelo, su amiga del alma, compañera de canciones en infinidad de ocasiones pero que hoy no ha podido acudir al Black Bird.

“Si tú piensas en mí”

No se donde agarrarme que no se mueva,
vengo plantando flores en la arena.
No se donde tocarme que no me duela,
mejor será largarse que darte pena.

Si tú piensas en mí,
si no ha dejado de doler,
si no has vuelto a dormir abrazado a mí,
como en aquel hotel.
Si tú piensas en mí,
Yo también…
(Vicky Gastelo)

El concierto se acabó y yo he regresado a casa convencido de que Rebeca triunfará porque es la mejor.
Es valiente y estoy seguro de que sabrá salir adelante dejando atrás lo duro de este invierno.
Depende de ella, pero me gustaría que supiese que cuenta con mi cariño y que ya estoy deseando volver a verla sobre un escenario, para que podamos recorrer juntos la senda que ha de conducirla hasta el éxito más rotundo.
De todos modos, un poco de suerte no vendría mal, y ésa seguro que también le va a acompañar: se lo merece.

Ánimo, Rebeca. Tú puedes hacerlo…

lunes, 17 de octubre de 2011

REBECA JIMÉNEZ & VICKY GASTELO: hoy no quiero despertarme con nadie, prefiero seguir soñando con ellas

Santander, 2 de abril de 2.011


Hace apenas cuatro meses Rebeca nos regalo un conciertazo en Bilbao y cuando hace sólo unas semanas vimos a Vicky actuar en Torrelavega comenté con algún amigo que ya sólo nos faltaba disfrutar de las dos amigas juntas.
Hoy “La Casa del Abuelo” y el Bar Galería Bokeh han hecho realidad esos deseos y nos las han traído a Santander.

El concierto que Rebeca nos ofrecíó en Bilbao a finales del año pasado fue muy especial:

“Hace apenas tres o cuatro meses nos regalaste en Bilbao un concierto único y nos invitaste a un trago de “Hijo Puta”.
Éramos poquitos en el Bilbo Rock, pero supiste transformar el frío en intimidad y construiste una noche especial.
Hoy, junto a Vicky, seguro que nos vais a brindar otra noche mágica, pero esta vez el alcohol lo ponemos nosotros.
¡¡¡Salud y suerte!!!
GRACIAS.”


Esta vez la sala está llena a reventar.
Intuía que el de hoy iba a ser un concierto especial, pero ¿tanto…?
Sobre el escenario aparecen dos amigas.
Vicky se abraza a su guitarra y Rebeca se sienta al piano; entre ellas se cruzan miradas llenas de complicidad y comparten canciones y emociones.

Mezclado con el público está sentado alguien a quién Vicky invita a salir al escenario para compartir un instante con ellas.
Le cede su espacio y su guitarra y entonces, desde algún lugar, el gran Antonio Vega viene a mostrarnos el sitio de su recreo.

Su hermano Carlos toca la guitarra, Rebeca canta y todos nos emocionamos, cantamos y aplaudimos desaforados porque por un instante le hemos sentido allí, entre nosotros.

Los sentimientos están a flor de piel, ya no hay forma de contenerlos.
El concierto se acaba y sólo un poco de prudencia y un exceso de pudor me impide acercarme a dos artistas que me han regalado una noche mágica.
Sólo puedo deciros: GRACIAS.