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viernes, 24 de febrero de 2017

REBECA JIMÉNEZ - TORMENTA Y MEZCAL: un trago más...

Santander, 3 de febrero de 2.017


En 2.014 Rebeca Jiménez decidió viajar a México. Sentía que España se le quedaba pequeño: había perdido la cuenta de las veces que había recorrido la península de norte a sur y de este a oeste. Apenas le quedaban ciudades que visitar aquí, así que decidió cruzar el charco y sacar fuera su música. ¡¡¡Ahora es mexicana!!!


Allí nacieron algunas canciones y, al volver a España, se tomó un tiempo para escribir otras y grabar su tercer álbum de estudio: "Tormenta y Mezcal" (2.016). En mayo lo presentará en Mexico, pero antes recorrerá nuestra piel de toro una vez más. Hoy la carretera le ha traído a su querido Santander y la Sala Sümmum le ha abierto sus puertas...


Los locales Alabama Monroe han sido los encargados de abrir la noche. Se presentan en sociedad y no suenan mal. Su vocalista recita más que canta; le gusta exhibirse, pero espero que tenga cuidado con los excesos porque todo tiene un límite...


Cuarenta minutos de concierto y para casa. Retiran sus instrumentos y le hacen hueco a Rebeca que, escoltada por sus dos Tonis -Jurado en la percusión y Brunet a la guitarra-, nos ha regalado su mejor noche...


Sus canciones calman la sed...
Ella nunca dejo de creer en aquello que siempre quiso ser. Siente que ahora está en racha: el viento sopla de cara y quiere vivir su aventura americana. 


jueves, 2 de abril de 2015

REBECA JIMÉNEZ & VICKY GASTELO: ¡¡¡ellas siempre se salvan!!!

Santander, 7 de marzo de 2.015


Sus cartas no están marcadas: su historia es de verdad.
¡¡¡Con ellas hasta el final!!!


Vicky y Rebeca son mucho más que compañeras de oficio o profesión: ¡son amigas! Hace años que comparten confidencias, inquietudes, vivencias, amigos, viajes en furgoneta, pianos, canciones y escenarios. Hoy, en el Black Bird Club, han comenzado una nueva temporada: volverán a intercambiar temas, a entrelazar sus voces y a disfrutar juntas sobre un tablao. Pisan terreno conocido: Santander es su hogar aunque entre bromas, y coqueteando con el proyecto de una nueva canción, confiesan que en ocasiones ya no saben dónde está su casa.




Han desempolvado canciones viejas, han repasado sus últimos trabajos y nos han presentado algunos temas nuevos.
Han abandonado el escenario, se han mezclado con el público y sentadas al piano de pared de la sala, como si estuviesen en el salón de su casa, han jugueteado con un puñado de canciones que nosotros hemos envuelto con nuestras voces mientras nuestras miradas se buscaban. Ha sido un instante único, mágico y breve.


Después han regresado al escenario y el concierto ha continuado. Casi dos horas durante las que las dos amigas han compartido un puñado de delicadas canciones que yo hago mías... ¡¡¡GRACIAS!!!




Vimos las estrellas, pero fueron fugaces. Me moría por un beso tuyo pero me aplastó el miedo a perder. Puede que no lo hiciese bien pero no cabe en una noche todo lo que yo te quise. Se juntaron muchas cosas... El reloj se paró entre nuestras manos y yo juré no volver a hacerte daño pero hay lazos que no importa si se atan o no.
Como el agua se come a la tierra y la tierra me come a mí, yo me comí la rabia y la pena de estar sin ti. Lo mismo me dio: no dejó de doler. Te eché de menos, te esperé y te seguí queriendo.
Las puertas no se abren y cierran así como así: no se pueden matar los sentimientos. Dejé que pasase el tiempo mientras te imaginaba a mi lado y sentía que estabas conmigo como lo estabas antes. Buscaba la ola que me ayudase a salir pero, de noche, cuando la soledad aprieta, los fantasmas me venían a ver y no dejaba de pensar en ti. Nunca dejaste de colarte en mis sueños. Siempre supe que no me equivoqué contigo: tantas idas y venidas y siempre, en medio, el corazón.

Me he empezado a fijar en los bancos de los parques y en los corazones de la puerta de los baños de los bares: ¿quién no quiere una sonrisa al despertar? Siento que me quemo por dentro cada vez que te vuelvo a ver, pero el miedo es una trampa.
Es mejor no darle muchas vueltas: tendrá que pasar mucho tiempo hasta que la hierba vuelva a salir pero las malas rachas siempre se acaban. Ni venderé mi alma al diablo ni me rendiré: los anticuarios repararán mi corazón y saldré a buscarte e iré a por ti. No quiero dar más vueltas sin ti. No cederé: ¡todo llegará!
Tú nunca te borraste. Siempre estuviste ahí: a las ocho en el portal, con un billete al mar para que el aire me entre. La calle supo de lo nuestro antes que nosotros dos...
Dimos la vuelta al contador y lo pusimos a cero. Nos pegamos un homenaje. Deshicimos nudos y echamos a volar: despegué desde tu corazón para lleguar al cielo. Siempre quise que fueras tú: sabía de que lado estabas y tenía tantas cosas que contarte...

Tú y tus maneras hicieron trizas todo lo que tracéCambio mi suerte cuando te encontré: ¡si tú supieses como te busqué...! Sentía que me quemaba por dentro: había llegado el momento de volverte a ver...
Me desperté cogido de tu mano y tuve claro que todo empezaba bien. Los dos apostamos a ganar y ahora sólo quiero pedirte un bis cada noche para después, despertarme contigo, sin pretensiones ni condiciones. Quiero ser yo quien cuide de ti, a quien abraces cuando estés dormida y quien te haga feliz. ¡Todas mis noches son para ti! ¡Quédate conmigo hasta el final! ¡Soy sinceramente tuyo!

jueves, 20 de marzo de 2014

REBECA JIMÉNEZ: ¡ahora es mexicana!

Bárcelona, 22 de febrero de 2.014


Mi último encuentro con Rebeca Jiménez, a principios de año, no me había dejado muy buen sabor de boca. Por eso, cuando supe que íbamos a coincidir en Barcelona, aposté por desquitarme.


Ella ha viajado a la ciudad condal para tocar en la mítica sala Luz de Gas y yo estoy aquí visitando a Mari que, a punto de completar su periodo de residencia en Cruces, afianza su formación trabajando en otros hospitales.

La sala impresiona: ¡es preciosa! 
Una espectacular barra central cubre los trescientos sesenta grados y la pista de baile, en la que han repartido sillas para que podamos disfrutar del concierto cómodamente sentados, se extiende frente a un discreto tablao. Seis fastuosas lámparas y un puñado de faroles iluminan ténuemente la sala.


Rebeca ha venido sola pero sobre el escenario le espera un espléndido piano de cola. Juntos nos han regalado una de sus mejores noches.
Sus canciones han sonado como nunca, aunque empiezo a echar de menos en su repertorio algún tema nuevo o alguna versión diferente.


Ha invitado a David Espín a acompañarle sobre el escenario: un joven músico con el que ha compartido un par de canciones.


Los perros ladran en la oscuridad...
¡¡¡Hay mil maneras de ver las cosas sobre el papel!!!


Carlos Vega estaba entre el público. Ha subido el escenario y juntos han afrontado una "Lucha de gigantes" que hoy ha resultado especialmente emotiva ya que, según nos ha contado su propio hermano, aquí fue donde Antonio nos dejó su último acústico.


"¡¡¡Soy mexicana!!!",  ha gritado la segoviana.
Ha entonado una ranchera y lo ha ratificado pegando un buen trago del tequila de una petaca que, emulando lo acontecido nuestra primera vez, ha compartido con nosotros.
Hoy Rebeca ha vuelto a ser la mejor...



martes, 7 de enero de 2014

REBECA JIMÉNEZ: no fue su mejor noche

Ruente, 3 de enero de 2.014

Éste era su primer concierto del año y a Rebeca Jiménez le hacía especial ilusión que tuviese lugar en Cantabria.
No hace mucho que en Ruente, cerca de su Fuentona, inauguraron Ración-Arte, un local cuya familia pretende fundir arte y gastronomía. Una vez a la semana, entre sabrosos platos y raciones deliciósamente presentadas, les gusta servir una tapa de buena música en directo: un ciclo de conciertos cuya primera temporada ha clausurado hoy la segoviana. 


No creo que sea buena idea revolver música y viandas en un mismo plato...
Un gélido abismo salpicado por distraídos comensales se extendía entre la artista y su público. Cuando empezó el concierto, con un injustificable retraso de más de una hora respecto al horario previsto, el resultado fue el previsible: mucho frío y un molesto murmullo cada vez más intenso. 
Me moría de ganas de invitar a la desordenada marabunta a callarse pero yo no era quien para hacerlo. Rebeca lo hizo por mí...
Sólo había cantado tres o cuatro canciones hasta entonces y se disponía a pasear por las "Calles de Madrid" coloreadas por Quique González cuando se le agotó la paciencia y propuso a los alborotadores guardar silencio o abandonar el local.
Creo que hizo bien aunque puede que fuese demasiado brusca. Lo cierto es que una parte del público se acoquinó y otra se molestó. Se generó una incómoda tensión que hacía que la noche pintase muy mal...


Rebeca se sentía fuera de lugar pero entre el público había alguien con quien ella sabía que podía contar: invitó a su amiga Vicky Gastelo a subir al escenario y ella le demostró de que lado está. Miraron un poco más allá, sumaron y salvaron la situación. Cuando nuestra paisana se retiró, después de haber compartido con su amiga más canciones de las previstas, el ambiente era bastante más distendido. Llegar hasta el final fue más fácil de lo que parecía un poco antes.


Dicen que uno no es de donde nace sino de donde pace: tal vez por eso Rebeca saboreó un tequila y nos regaló una ranchera antes de ponerle punto y final a un concierto que sólo salvó por los pelos.

sábado, 20 de abril de 2013

REBECA JIMÉNEZ & VICKY GASTELO: son amigas, el resto viene después...

Santander, 18 de abril de 2.013


Se conocieron en 2.004. Fue aquí, en Cantabria, durante unos cursos de autoedición que organizaba Vicky y a los que Quique González acudió para compartir su experiencia con "Kamikazes enamorados". Le acompañaba Rebeca. Les presentaron pero entonces no hablaron de sus proyectos musicales.

Un tiempo después volvieron a coincidir. Esta vez fue en Madrid. Rebeca se acercó a Vicky; le propuso hacer algo juntas y poco después compartían canciones sobre el escenario del Galileo. Era el 11 de junio de 2.009.

Santi Alcanda, periodista de Radio Tres, escribía las siguientes líneas para anunciar aquel concierto:


"Las dos Venus del rock español en una sola noche"
Vicky, Rebeca, pianos, guitarras, canciones y sentimientos abiertos... Caladas hasta los huesos de rock&roll y otras músicas. Rebeca canta temas de Edith Piaff o Portishead o Rachael Yamagata con la misma sencillez y poderío que interpreta sus propias canciones. Pura energía en escena. Y Gastelo remueve su corazón y su poesía e inventa notas entre aquellas horas peleadas al piano de Bach o Debussy y lo mamado del rock americano e ibérico: Neil Young, Patty Griffin, Luz Casal o Quique González...
Dos mujeres con un par de ovarios. Rebeca y Vicky, fuego y senso, verdad y nada más que la verdad... Gastelo y Jiménez, un encuentro que no me pierdo ni de coña.

Gastelo y Rebeca Jiménez frente a frente en concierto

Han pasado casi cuatro años desde entonces. En este tiempo han compartido furgoneta, carretera, hostales, naranjas, escenarios, músicos, canciones, amigos, familia... Se han hecho amigas, muy amigas, y eso es algo que su público siente cuando les ve juntas.

Hoy han vuelto a Santander -al Black Bird Club- para compartir dos horas de música y anécdotas con nosotros en otra noche única.
Están cómodas; se les nota contentas y a gusto. Lo reconoce Rebeca, "uno no es de donde nace, sino de donde pace, y para pacer, ningún sitio es mejor que Cantabria".
Sobre el escenario intercambian canciones. Rebeca es un volcán. Vicky es delicadeza. Juntas se transforman.
El concierto fluye sólo. Sus voces se entrelazan. Cantan juntas y por separado y antes de terminar nos regalan un par de versiones en inglés cargadas de personalidad ("Natural woman", de Aretha Franklin, y...).
Siempre es un placer escucharles. Destilan sensibilidad y transmiten muchas cosas. Emocionan y siempre llegan al corazón.
¡GRACIAS!



lunes, 11 de marzo de 2013

COQUE MALLA - 'MUJERES': no hacía falta la mala educación

León, 8 de marzo de 2.013


Iba a pasar el fin de semana en León. La posibilidad de empezarlo disfrutando de una actuación en directo de Coque Malla me encantaba.

El madrileño está a punto de publicar su último trabajo, “Mujeres”, una retrospectiva de su trayectoria musical que presenta nuevas versiones de una selección de sus mejores canciones interpretadas a dúo junto a algunas de los voces femeninas más atractivas de nuestro panorama musical: Leonor Watling, Rebeca Jiménez, Alondra Bentley, Anni B Sweet…


El disco saldrá a la venta el próximo 9 de abril pero hoy, en la Sala Confussión de León, Coque Malla, después de un año, regresaba a los escenarios para comenzar en solitario la gira de presentación del mismo.

La apertura de puertas del local estaba prevista a las diez de la noche y el concierto estaba anunciado media hora después.
Creo que habríamos podido llegar a tiempo pero todo se complicó un poco y no hemos llegado a León hasta las once de la noche.
Pese a todo nos hemos acercado a la puerta de la sala.
Hemos preguntado cuánto tiempo hacia que había empezado la actuación y nos hemos llevado la grata sorpresa de que no lo había hecho aún.
Hemos comprado nuestra entrada, nos hemos pedido una copa y todavía hemos tenido que esperar un rato.
Coque Malla no ha subido al escenario hasta las once y media de la noche.
Un retraso excesivo e intolerable que no se hasta que punto habrá sido responsabilidad del artista o de la sala pero que, en cualquier caso, Coque no debería de haber consentido y por el que al menos debería de haber pedido disculpas.

Todo lo que quiero que no sepas
está escrito en una carta,
y la carta está enterrada
en el centro de la tierra.
Nunca quise hacerlo,
pero todo lo que tengo
es mi deseo de estar dentro de agujeros
y a la vez tocar el cielo
con la punta de los dedos.

(“La carta”, Coque Malla)

Puede que este hecho haya favorecido el bochornoso e intolerable comportamiento de un público que, desde el principio y hasta el final, no ha dejado de hablar y hacer ruido restándole todo el encanto a una noche que podría haber sido mágica.
Coque ha hecho lo que ha podido: ha pedido respeto y silencio pero el peor público que me haya encontrado nunca no ha sabido comportarse.
Él lo ha intentado, lo ha intentado, lo ha intentado… pero ha pasado de largo el tren especial. Gracias. Adiós.

Sólo ha habido un momento en el que la gente ha sabido comportarse…
A Coque se le ha ocurrido una idea genial para trasladar el espíritu que impregna su disco a los escenarios en los que va a presentarlo.
En cada ciudad por la que pase invitará a acompañarle a alguna voz femenina anónima que seleccionará entre los videos que reciba en su correo electrónico (coquemallabuscamujeres@gmail.com).

La seleccionada hoy ha sido Leticia Robles, una joven leonesa con un largo recorrido en diversas formaciones locales y que en la actualidad forma parte junto a Emilio Saiz de un proyecto llamado Radio Lulú.
Al menos a ella el público sí le han mostrado respeto.

Ha subido al escenario para cantar con Coque “Termonuclear”.
Su extraordinario color de voz les ha ayudado a volar juntos lejos de esta boveda fatal, y el experimento ha salido tan bien que no han perdido sus poderes cuando todo ha estallado y han decidido continuar…

“Puede ser”
Puede ser que ahora estés pensando en mí.
Puede ser que entiendas mi canción,
estos dos acordes te los robé a ti.
Yo se quien está en tu habitación,
y no es él; soy yo…

Puede ser que mires hacia la estación.
Puede ser que llegue y puede que no,
ya no quedan plazas en ningún vagón.
Alguien ha comprado todos los billetes hoy
y no es él; soy yo…

Puedes ser que ya no exista el amor.
Puede ser que tengas tú razón.
Puede ser que te hayas vuelto loca hoy.
Puede ser que a mi se me parta el corazón en dos.

Pero puede ser tambien que exista una solución.
Puede ser que la encontremos tú y yo.
Puede ser que alguien tenga que decir adiós
Puede ser que ese alguien sea yo,
y no es él; soy yo…

Puede ser que vuelvas al caer el sol.
Puede ser que yo esté en un cajón.
Puede ser que traigas flores, y puede que no.
Puede ser que ya no exista el amor.


Leticia se ha bajado del escenario y todo ha vuelto a la anormalidad.
Hoy no había solución; alguien tenía que decir adiós.
Después de sólo una hora de concierto Coque Malla se ha retirado.
Creo que yo no hubiese regresado pero él sí lo ha hecho.
Ha vuelto a intentarlo pero ha dado lo mismo.
Dos canciones más y para casa.

¡Que vergüenza!
Creo que nunca me crucé con un público tan desagradable, impertinente y maleducado pero cuando alguna vez he presenciado algo parecido ha sido siempre en conciertos gratuitos en los que cabe la posibilidad de que la gente no supiese lo que se iba a encontrar, nunca después de pagar una entrada de veinte euros.

No hacía falta la mala educación.
Decir adiós hubiese bastado.
Has arreglado mal,
lo que no estaba estropeado.
Me has disparado a la cabeza,
pero yo soy inmortal.
No es a mí a quien apuntabas;
dime, ¿a quién quieres matar?

(“El barco”, Coque Malla)




lunes, 5 de noviembre de 2012

REBECA JIMÉNEZ: las malas rachas siempre se acaban

Bilbao, 3 de noviembre de 2.012

El día no acompaña...
El frío y la lluvia invitan a quedarse en casa, arrebujado bajo una manta en el sofá del salón saboreando una buena película, pero hoy tengo una cita en Bilbao con Rebeca Jiménez.
Mi relación con ella empezó precisamente allí cuando hace un par de años nos regaló un concierto único a la veintena de personas que fuimos a verla al Bilbo Rock.

Hoy el público ha respondido bastante mejor y ha llenado la sala Azkena de la capital vizcaína.

La versión reducida, en formato acústico, de los locales Clarisse ha sido la encargada de levantar el telón.

Con cuatro acordes y una voz bonita, limpia y poderosa, , Miguel y Estíbaliz han intentado con poco éxito caldear la noche repartiendo canciones demasiado frías: un puñado de baladas que no me han llegado al corazón.

Después ha sido el turno de Rebeca que hoy venía sóla.


La segoviana ha prodigado sinceras y emotivas dedicatorias, ha recordado a los habituales Vicky Gastelo y Quique González y ha compartido sus miedos con un prometeder Jorge Marazu.


"Hay historias en la vida que compartimos, alegres y tristes, porque los sentimientos son universales"

Hoy más que nunca esta canción ha volado hasta el cielo:

"Cada día cuesta más"
Y sin avisar la vida
pega un giro bruscamente.
Como duele este silencia,
como quema de repente.
Cada día cuesta más,
cada vez lo entiendo menos.
Nuestro trago quedó a medias,
y mis labios siguen secos.

Tú, ya no estás;
tú, ya no estas,
para escuchar mis canciones.
No me vale pensar
que ya vendrán tiempos mejores,
que ya vendrán tiempos mejores...

Tú no parabas de dar,
de borrar todos mis miedos.
Desde tu casa flotante
se que has incendiado el cielo.
Y tú, ya no estás;
tú, ya no estás,
para escuchar mis canciones.
No me vale pensar
que ya vendrán tiempos mejores,
que ya vendrán tiempos mejores...

Sálvame,
no se salir de este lío.
Ayúdame,
como hacías...
Y deja que grite
¡como me falta tu amor!
Déjame que grite
¡cuánto nos falta tu amor!

Tú, ya no estás;
tú, ya no estás,
para escuchar mis canciones.

(Rebeca Jíménez)



Una emocionante versión del "Hallelujah" de Leonard Cohen puso punto y final al concierto de Rebeca Jiménez (las canciones lo cuentan casi todo...).

I did my best, it wan't much;
I couldn't feel, so I tried to touch.
I've told the truth, I didnt' como to fool you,
and even though it all went wrong.
I'll stand before the Lord of Song
with nothing on my tongue but Hallelujah.
Hallelujah...
(Leonard Cohen)

Un poco de suerte no vendría mal. No parece que sean buenos momentos pero las malas rachas, aunque sean largas, siempre se acaban. ¡ÁNIMO GUAPA!

Después vinieron las copas, las risas y las confidencias.
¡OS QUIERO!

domingo, 24 de junio de 2012

REBECA JIMÉNEZ: ella puede con ésto y con mucho más


Santander, 21 de junio de 2.012

Hoy Rebeca Jiménez ha vuelto a Santander, un lugar en el que ella dice sentire como en su segunda casa.
Sólo hace unos días que anunció en las redes sociales la cancelación por razones médicas de varios conciertos ya programados pero esta noche no ha querido faltar a su cita en el Black Bird Club.

La voz más atractiva de nuestro panorama musical ha subido al escenario sola, sin la compañía de los habituales Mario Raya y Toni Jurado.
El piano y una estrella de luz blanca han sido su única compañía, pero la segoviana no necesita más.
Su áspera voz es suficiente para cautivarme, derrochando dulzura, complicidad, potencia y sensualidad.


“Acuérdate cuando te hablen de mi”, fue el tema con el que Rebeca comenzó un concierto especialmente emotivo.
Pronto nos invitó a brindar con ella porque seguramente todos, en alguna ocasión, nos hemos emborrachado por amor, confesando que parte de la letra de esta canción la escribió subiendo el puerto de El Escudo, camino de Madrid.

“Me emborrache por ti”

Me emborraché por ti,
y todos me contarón que te vieron triste.
No soy capaz de hablar;
no cabe en una noche lo que yo te quise.
Las cosas cambian;
la vida mancha,
cambiando el color.
Anoche me bebí
un litro de mi vida para ver tus fotos,
y vi salir el sol
sentada en la azotea, entre cristales rotos.
La malas rachas siempre se acaban.
…..
Rebeca Jiménez

Había sorpresas anunciadas para esta noche y la primera no tardó en llegar.
Rebeca invitó a subir al escenario a alguien que, de alguna manera, siempre está presente en sus conciertos, porque el público no se cansa de pedirle que cante uno de sus temas.
Quique González abrazó a su amiga y pícaramente nos confesó que él compuso la letra de “De haberlo sabido” bajando el puerto de El Escudo, camino de Villacarriedo.

“De haberlo sabido”

De haberlo sabido,
no hubiera dado todo en un principio,
no hubiera sido la noche en tu espalda,
ni, congelándote de frío,
de haberlo sabido,
me hubiera ido sin decirte nada;
no hubiera sido tan duro contigo;
no habría corazón en la garganta.

Peor que el olvido,
 fue frenar las ganas
de verte otra vez.
Peor que el olvido,
fue volverte a ver,
volverte a ver…

Me sobran motivos,
pero me faltas tú sobre la cama
y ahora las calles estan llenos de bandidos,
cuando necesito de tu madrugada,
cuando ya te has ido,
cuando me parte en dos el alma.
No hubiera dudado en quedarme contigo
de haber sabido como yo te amaba

Peor que el olvido,
 fue frenar las ganas
de verte otra vez.
Peor que el olvido,
fue volverte a ver,
volverte a ver…

(Quique González)

Juntos nos regalaron un momento único, compartiendo un tema que cuando lo canta Rebeca me pone los vellos de punta.
Después, lo que compartieron fueron cigarrillos, fumando a medias en las calles de Madrid, desde Las Ventas hasta Chamberí…

Quique se retiró y el concierto siguió su curso.
Había más sorpresas.
Rebeca anunció la presencia de Carlos Vega, que confesó no haber escrito nada, ni subiendo ni bajando El Escudo, y juntos, nos invitaron a visitar “El sitio de mi recreo”, de su hermano Antonio.

Se acercaba el final de una noche especial.
Emocionada, Rebeca confesó que son momentos difíciles para todos, también para ella, y nos animó a ser valientes, antes de despedirse por primera vez recordándonos que existe una historia entre ella y nosotros tan fuerte que nada la podrá hacer tambalear: una historia entre tú y yo.

Por dos veces tuvo que volver Rebeca al escenario para finalmente despedirse recordando a Vicky Gastelo, su amiga del alma, compañera de canciones en infinidad de ocasiones pero que hoy no ha podido acudir al Black Bird.

“Si tú piensas en mí”

No se donde agarrarme que no se mueva,
vengo plantando flores en la arena.
No se donde tocarme que no me duela,
mejor será largarse que darte pena.

Si tú piensas en mí,
si no ha dejado de doler,
si no has vuelto a dormir abrazado a mí,
como en aquel hotel.
Si tú piensas en mí,
Yo también…
(Vicky Gastelo)

El concierto se acabó y yo he regresado a casa convencido de que Rebeca triunfará porque es la mejor.
Es valiente y estoy seguro de que sabrá salir adelante dejando atrás lo duro de este invierno.
Depende de ella, pero me gustaría que supiese que cuenta con mi cariño y que ya estoy deseando volver a verla sobre un escenario, para que podamos recorrer juntos la senda que ha de conducirla hasta el éxito más rotundo.
De todos modos, un poco de suerte no vendría mal, y ésa seguro que también le va a acompañar: se lo merece.

Ánimo, Rebeca. Tú puedes hacerlo…

domingo, 30 de octubre de 2011

REBECA JIMENEZ: es valiente, apostó a ganar y con ella ganamos todos

Santander, 27 de octubre de 2.011

El Black Bird ha abierto esta noche las puertas de su sala a Rebeca Jiménez para que nos presente en directo su último trabajo, “Valiente”.
 
Mis amigos y yo hemos llegado pronto así que hemos cogido un buen sitio: nos tomamos unas cervezas sentados en unas incómodas sillas alrededor de una pequeña mesa redonda a los pies  del oscuro escenario que espera a la segoviana mientras la sala, poco a poco, se va llenando.

Comienza el concierto.
Rebeca sube sola al escenario, decorado con la guirnalda de luces y la luminosa estrella que siempre le acompañan; reconoce sentir un cariño especial por nuestra tierruca y dedica unas cariñosas palabras a Vicky Gastelo y Marcos Casal, de La Sonrisa de Julia, que hoy se encuntran entre el público, antes de regalarnos un puñado de canciones interpretadas con la única compañía de su teclado.
Nos seduce con la mirada mientras nos susurra al oído; en sus conciertos siempre hay magia.

Comparte escenario con su amiga Vicky antes de que Tony Jurado, sempiterno compañero de batallas, haga acto de presencia en el tablao para sentarse a la percusión.
Juntos cantan “Cada día cuesta más”: se emocionan e intercambian miradas y un brindis en memoria de su amigo.

El concierto continúa; lo mejor aún está por llegar.
Hoy no ha podido acompañar a Rebeca su inseparable Mario Raya, pero no hay mal que por bien no venga…: su guitarra acústica ha sido sustituida por la guitarra eléctrica de Francisco Simón, miembro de Red House, y aunque es verdad que se nota la falta de complicidad y horas de ensayo, esta colaboración ha permitido a Rebeca sacar a relucir su vena más rockera, esa que yo ansiaba disfrutar desde que la escuché en Bilbao.
Disfrutamos de una recta final de concierto menos íntima pero más espontánea.

Un concierto genial.
Esta chica no me cansa nunca: siempre consigue emocionarme y seguro que volveré a verla.

lunes, 17 de octubre de 2011

REBECA JIMÉNEZ & VICKY GASTELO: hoy no quiero despertarme con nadie, prefiero seguir soñando con ellas

Santander, 2 de abril de 2.011


Hace apenas cuatro meses Rebeca nos regalo un conciertazo en Bilbao y cuando hace sólo unas semanas vimos a Vicky actuar en Torrelavega comenté con algún amigo que ya sólo nos faltaba disfrutar de las dos amigas juntas.
Hoy “La Casa del Abuelo” y el Bar Galería Bokeh han hecho realidad esos deseos y nos las han traído a Santander.

El concierto que Rebeca nos ofrecíó en Bilbao a finales del año pasado fue muy especial:

“Hace apenas tres o cuatro meses nos regalaste en Bilbao un concierto único y nos invitaste a un trago de “Hijo Puta”.
Éramos poquitos en el Bilbo Rock, pero supiste transformar el frío en intimidad y construiste una noche especial.
Hoy, junto a Vicky, seguro que nos vais a brindar otra noche mágica, pero esta vez el alcohol lo ponemos nosotros.
¡¡¡Salud y suerte!!!
GRACIAS.”


Esta vez la sala está llena a reventar.
Intuía que el de hoy iba a ser un concierto especial, pero ¿tanto…?
Sobre el escenario aparecen dos amigas.
Vicky se abraza a su guitarra y Rebeca se sienta al piano; entre ellas se cruzan miradas llenas de complicidad y comparten canciones y emociones.

Mezclado con el público está sentado alguien a quién Vicky invita a salir al escenario para compartir un instante con ellas.
Le cede su espacio y su guitarra y entonces, desde algún lugar, el gran Antonio Vega viene a mostrarnos el sitio de su recreo.

Su hermano Carlos toca la guitarra, Rebeca canta y todos nos emocionamos, cantamos y aplaudimos desaforados porque por un instante le hemos sentido allí, entre nosotros.

Los sentimientos están a flor de piel, ya no hay forma de contenerlos.
El concierto se acaba y sólo un poco de prudencia y un exceso de pudor me impide acercarme a dos artistas que me han regalado una noche mágica.
Sólo puedo deciros: GRACIAS.