León, 8 de marzo de 2.013
Iba
a pasar el fin de semana en León. La posibilidad de empezarlo disfrutando de
una actuación en directo de Coque Malla me encantaba.
El
madrileño está a punto de publicar su último trabajo, “Mujeres”, una
retrospectiva de su trayectoria musical que presenta nuevas versiones de una selección de sus
mejores canciones interpretadas a dúo junto a algunas de los voces femeninas más
atractivas de nuestro panorama musical: Leonor Watling, Rebeca Jiménez, Alondra
Bentley, Anni B Sweet…
El
disco saldrá a la venta el próximo 9 de abril pero hoy, en la Sala Confussión
de León, Coque Malla, después de un año, regresaba a los escenarios para comenzar en solitario la gira de presentación del mismo.
La
apertura de puertas del local estaba prevista a las diez de la noche y el
concierto estaba anunciado media hora después.
Creo
que habríamos podido llegar a tiempo pero todo se complicó un poco y no
hemos llegado a León hasta las once de la noche.
Pese
a todo nos hemos acercado a la puerta de la sala.
Hemos preguntado cuánto tiempo hacia que había empezado la actuación y nos hemos llevado la grata sorpresa
de que no lo había hecho aún.
Hemos comprado nuestra entrada, nos hemos pedido una copa y todavía hemos tenido que esperar un rato.
Coque
Malla no ha subido al escenario hasta las once y media de la noche.
Un
retraso excesivo e intolerable que no se hasta que punto habrá sido responsabilidad
del artista o de la sala pero que, en cualquier caso, Coque no debería de haber
consentido y por el que al menos debería de haber pedido disculpas.
Todo lo que quiero que no sepas
está escrito en una carta,
y la carta está enterrada
en el centro de la tierra.
Nunca quise hacerlo,
pero todo lo que tengo
es mi deseo de estar dentro de agujeros
y a la vez tocar el cielo
con la punta de los dedos.
…
(“La carta”, Coque Malla)
Puede
que este hecho haya favorecido el bochornoso e intolerable comportamiento de un público
que, desde el principio y hasta el final, no ha dejado de hablar y hacer ruido restándole
todo el encanto a una noche que podría haber sido mágica.
Coque
ha hecho lo que ha podido: ha pedido respeto y silencio pero el peor público que me haya
encontrado nunca no ha sabido comportarse.
Él
lo ha intentado, lo ha intentado, lo ha intentado… pero ha pasado de largo el tren especial. Gracias.
Adiós.
Sólo
ha habido un momento en el que la gente ha sabido comportarse…
A
Coque se le ha ocurrido una idea genial para trasladar el espíritu que impregna
su disco a los escenarios en los que va a presentarlo.
En
cada ciudad por la que pase invitará a acompañarle a alguna voz femenina anónima
que seleccionará entre los videos que reciba en su correo electrónico
(coquemallabuscamujeres@gmail.com).
La
seleccionada hoy ha sido Leticia Robles, una joven leonesa con un largo
recorrido en diversas formaciones locales y que en la actualidad forma parte
junto a Emilio Saiz de un proyecto llamado Radio Lulú.
Al
menos a ella el público sí le han mostrado respeto.
Ha
subido al escenario para cantar con Coque “Termonuclear”.
Su
extraordinario color de voz les ha ayudado a volar juntos lejos de esta boveda
fatal, y el experimento ha salido tan bien que no han perdido sus poderes cuando
todo ha estallado y han decidido continuar…
“Puede ser”
Puede ser que ahora estés pensando en mí.
Puede ser que entiendas mi canción,
estos dos acordes te los robé a ti.
Yo se quien está en tu habitación,
y no es él; soy yo…
Puede ser que mires hacia la estación.
Puede ser que llegue y puede que no,
ya no quedan plazas en ningún vagón.
Alguien ha comprado todos los billetes
hoy
y no es él; soy yo…
Puedes ser que ya no exista el amor.
Puede ser que tengas tú razón.
Puede ser que te hayas vuelto loca hoy.
Puede ser que a mi se me parta el
corazón en dos.
Pero puede ser tambien que exista una
solución.
Puede ser que la encontremos tú y yo.
Puede ser que alguien tenga que decir
adiós
Puede ser que ese alguien sea yo,
y no es él; soy yo…
Puede ser que vuelvas al caer el sol.
Puede ser que yo esté en un cajón.
Puede ser que traigas flores, y puede
que no.
Puede ser que ya no exista el amor.
Leticia
se ha bajado del escenario y todo ha vuelto a la anormalidad.
Hoy
no había solución; alguien tenía que decir adiós.
Después
de sólo una hora de concierto Coque Malla se ha retirado.
Creo
que yo no hubiese regresado pero él sí lo ha hecho.
Ha
vuelto a intentarlo pero ha dado lo mismo.
Dos
canciones más y para casa.
¡Que
vergüenza!
Creo
que nunca me crucé con un público tan desagradable, impertinente y maleducado
pero cuando alguna vez he presenciado algo parecido ha sido siempre en
conciertos gratuitos en los que cabe la posibilidad de que la gente no supiese
lo que se iba a encontrar, nunca después de pagar una entrada de veinte euros.
No hacía falta la mala educación.
Decir adiós hubiese bastado.
Has arreglado mal,
lo que no estaba estropeado.
Me has disparado a la cabeza,
pero yo soy inmortal.
No es a mí a quien apuntabas;
dime, ¿a quién quieres matar?
(“El barco”, Coque Malla)