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lunes, 29 de diciembre de 2014

DOCTOR MATEO: de como en San Martín...

Mogro, 29 de diciembre de 2.014


Hace un par de meses, cuando volvíamos de Oviedo a Santander, tomamos un desvío hacia Lastres y nos detuvimos a contemplar un paisaje que me resultaba familiar.


Dimos un breve paseo por el pueblo y nos prometimos volver...
Al llegar a casa no pude evitar desempolvar una serie de televisión que Antena 3 estrenó en 2.009, inspirada en la exitosa "Doc Martin" emitida en el Reino Unido: "Doctor Mateo".


El doctor San Cristobal (Gonzalo de Castro) era un reconocido cirujano cardiovascular que llevaba ocho años trabajando en prestigiosos hospitales norteamericanos, los dos últimos en el Monte Sinaí, pero algo pasó...
Desarrolló una repentina fobia a la sangre que le llevó de vuelta a Asturias. Acaba de llegar a San Martín del Sella: es el nuevo médico de la Mutua de Pescadores.


Venía de vacaciones al pueblo cuando era niño, pero no se le veía mucho: tenía alergia al sol... No ha tenido una vida fácil: éste es el único sitio en el que ha sido feliz, un buen lugar para vivir en el que el tiempo pasa sin muchas novedades ni sobresaltos.

El doctor Mateo ejerce la medicina para curar a sus pacientes; para hacer amigos dice que va al bingo. No es simpático, ni amable, ni le gusta el fútbol..., pero es un buen médico.
Es un señorito de ciudad: estirado, insoportable, soberbio... Es un tipo trajeado, con cara de capullo y un palo metido por el culo. Es un borde, pero tiene buen corazón.
Antes de llegar al pueblo, en Nueva York, pensaba que tenía todo lo que le hacía falta pero lo cierto es que le faltaba lo más importante...


Adriana (Natalia Verbeke) es una de las profesoras del pueblo: una persona especial que sólo un tonto dejaría escapar.
Tiene la cara fina y el culo gordo, como todas las mujeres de su familia: le llaman 'la Morcillo'. Es muy guapa: ojos grandes, sonrisa perenne...
Es divertida, espontánea y peleona. Le gusta discutir: necesita a su lado alguien con quien reñir y a quien pueda decirle lo mamón que es, alguien imperfecto que le de caña y le haga sentirse viva.


En San Martín del Sella la vida privada no existe y el espacio y el tiempo son relativos. Es un pueblo pequeño con una peculiar fauna autóctona: hay quienes tienen amigos marcianos y quienes directamente son marcianos. Sus vecinos son un poco cotillas pero forman una gran familia que poco a poco irá conociendo el peculiar carácter del doctor San Cristóbal. A pesar de sus rarezas llegarán a apreciarle...


Carol (Lulú Palomares) y Elena (María Esteve) son las mejores amigas de Adriana. La primera es la Susuna Griso de San Martín del Sella: es concejala de cultura y responsable de la emisora de radio local. La segunda es la dueña de la panadería: madre soltera, joven, guapa y asmática.

Tom Pellegrini (Daniel Freire) es argentino y tiene mucha labia. Fue un idiota joven que sólo soñaba con ser artista de rock: tiene un hijo de veintitrés años con el que no se habla desde hace siete. Ha tenido una vida de lujo: se ha recorrido medio mundo, se lo ha fumado todo y ha amado mucho. Fue vocalista de 'Metro y los Politanos', su grupo teloneó a Los Pecos y el mismísimo Keith Richards le pidió fuego día. Ahora es el tabernero del pueblo.

Alfredo (Álex O'Dogherty): es el policía local: inocente, bonachón, depresivo, muy científico y responsable, pero nada intuitivo. Aunque le rompieron el corazón sigue creyendo en el amor incondicional y le encantaría casarse y formar una familia.

Doña Juana (Rosario Pardo): es la tía del doctor. Se quedó viuda hace unos años pero tiró para delante y montó una tienda en la que vende los productos ecológicos que ella misma cultiva en su huerta. Ha cogido todos los trenes que han pasado por delante de ella y no dudará en coger todos los que aún tengan que venir.

Pedro (Rodrigo Castellanos) es el hijo de Elena, Mario (Fernando Soto / Xavi Mira) es el marido de Carol y el padre de Pedro, Antonio (Javier Coll) es el mejor amigo de Miguel -un extraterrestre asentado en el pueblo-, Trini (Natalia Roig) es la sorprendente farmacéutica, Don Alejadro (Fernando Albizu) es el cacique de San Martín. Son muchos más...


Para Mateo todo es un problema médico: no sabe vivir...
Es frío e incapaz de dejarse querer. Se considera una persona absolutamente incapaz de hacer feliz a nadie y quiere a Adriana lo suficiente como para no desearle pasar el resto de su vida con una persona como él.
Le cuesta expresar sus sentimientos pero si se bebiese una botella de vino sería capaz de confesarle, antes de quedarse dormido, que todos los días comprueba si le ha pedido cita a su asistente y que cuando ella va a su consulta despacha rápido a los pacientes que tiene delante para que se vayan antes, que a veces pasa por la puerta del colegio a la hora que ella tiene que entrar por si la ve y que en la taberna está siempre mirando a la puerta por si ella entra... ¡Todo porque la quiere!


Los encuentros y desencuentros del doctor y la maestra son el eje en torno al cual giran las cinco temporadas de la serie: cincuenta y cuatro capítulos son demasiados pero el verde de la montaña asturiana y el azul de nuestro mar cantábrico hacen que merezca la pena llegar hasta el final.

viernes, 29 de noviembre de 2013

MARIDOS Y MUJERES: los corazones no laten con lógica

Santander, 23 de noviembre de 2.013

"Maridos y mujeres" es una película de 1.992 escrita, dirigida y protagonizada por Woody Allen junto a Mia Farrow, Sydney Pollack, Judy Davis, Juliette Lewis y Liam Neeson.


Woody Allen aprovecha su extraordinario sentido del humor para diseccionar la complejidad de las relaciones de pareja...



Pensar en una separación siempre resulta doloroso pero no se puede conservar una relación sólo por miedo. A todos nos asusta quedarnos solos pero para disfrutar del resto de nuestra vida en ocasiones puede ser necesario empezar de nuevo.
Hemos de tener en cuenta que aunque hayamos crecido entre películas y novelas en las que el amor eterno era considerado el súmmum del romanticismo, el amor cada vez más intenso no es más que un mito, como lo es el orgasmo simultáneo. ¡Tarde o temprano todo se convierte en mierda!

Las parejas lo pasan mal -todas tienen problemas-, pero lo que realmente nos hace daño son los sueños irreales. La vida está llena de cambios: si no cambiamos no maduramos, solo nos consumimos. 
Podemos aprender a convivir con las rarezas de nuestra pareja y aceptar los problemas: vivir con ellos y esconderlos bajo la alfombra; reconocer que el amor es algo más que pasión y romanticismo: es compañerismo y un fantástico remedio contra la soledad.
Lo que funciona, funciona... 
Pero podemos también abrir la ventana y dejar que la tormenta nos empape: nuestra ecuación no es de primer grado.

...

No es la primera vez que Woody Allen es trasladado al teatro...
Álex Rigola, con la colaboración del 'Teatro de la Abadía', ha adaptado con gran acierto su fantástico guión llevándolo a los tablaos de la mano de Miranda Gas, Fernando Soto, Luis Bermejo, José Luis Torrijo y las extraordinarias Nuria Mencía y Elisabet Gelabert.


Un retrato crudo y obsceno de las relaciones de pareja en el que la escritura sobrepasa la parte visual, que tiene la habilidad de transmitir sus pensamientos filosóficos al lector/espectador de la forma más directa, y donde el humor sigue siendo el camino más llano para abordar nuestros conflictos más intensos.
Toda la ficción que hemos recibido del mundo del cine y de la literatura, tanto adulta como infantil, que aborda el tema de las relaciones de pareja está enfocada hacia sus momentos culminantes: ese estado maravilloso/estúpido donde no es capaz de centrar sus neuronas. Después la mayoría de los cuentos terminan: "fueron felices y comieron perdices, o anises".
Pero muy pocas historias te cuentan que pasa cuando llevas más de diez años comiendo perdices y, como nos han educado con estas fábulas, seguimos esperando que nuestra relación de pareja ocupe ese punto álgido inicial.
Woody Allen nos recuerda que querer vivir en pareja es algo más profundo; que tenemos que relajarnos y saborearlo sin esperar que sea siempre como en los inicios. Es así de cierto, de triste o de simple. O quizás no...
Alex Rigola