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viernes, 8 de junio de 2012

CHEBÚ: el respetuoso silencio de los teatros le sienta bien a sus canciones

El Astillero, 7 de junio de 2.012

Hoy Chebú ha presentado en la Sala Bretón de El Astillero su primer trabajo de estudio, ése que no termina de ver la luz y que yo, sin poder tenerlo en mis manos aún, cada vez quiero regalar a más gente.
Sobre el escenario han vuelto a contar con la colaboración de Charly Pérez (percusión), Dani Simons (contrabajo) y Héctor Gárate (guitarra), a los que en esta ocasión se ha sumado Óscar Calvo, que con el sonido de su violín, ha mecido y arropado sus canciones.

Quiénes, como yo, pensaban que éste iba a ser un concierto más de Chebú, se equivocaban: ¡ha sido el mejor!
En mi caso, pensaba, incluso, que las dimensiones y la frialdad de un salón de actos iban a restar calidez a sus temas.
Nada más lejos de la realidad: el respetuoso silencio de los teatros le ha sentado de maravilla a las canciones de Chebú que hoy nos han brindado un espectáculo íntimo, sobrio y elegante cargado de sensibilidad.

Nahúm ha estado como siempre; su compañera, mejor que nunca, demostrando una seguridad a la que no nos tiene acostumbrados.
El sonido del piano nos ha trasladado a otra dimensión mientras la voz de Yenia, enérgica y frágil a la vez, penetraba en nuestro interior despertando infinidad de sensaciones: miedo, nostalgia, soledad, valor, determinación...

Ambos cogen aire suficiente para sumergirse de frente al oleaje y defender un trabajo que se merece alcanzar el éxito: ¡ENHORABUENA!

"Cada concierto será diferente..., siempre."


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lunes, 4 de junio de 2012

CHEBÚ: quiero seguir oyendo su voz...

Gajano, 3 de junio de 2.012

Yo, como ellos, hace varias semanas que tenía marcada esta fecha en mi agenda.
Hoy era el día en el que Chebú tenía previsto presentar al público su primer trabajo de estudio.
No han llegado a tiempo y aún tendremos que esperar alguna semana más para escuchar su disco en el salón de nuestras casas.
Así todo, hoy, en La Cambolita, han querido brindarnos un concierto especial en el que han compartido con nostros galletas, bombones y alguna que otra sorpresa.

En el escenario les esperaban, sobre una alfombra y rodeados de velas encendidas, dos micros y un teclado.
Al fondo lo hacían unos platillos y un cajón, herramientas del habitual Charly Pérez, y un contrabajo: primera sorpresa de la noche.
Dani Simons se ha querido sumar a la fiesta y ha vestido con sus cuerdas las canciones de Chebú, que hoy han lucido sus mejores galas.

Algunas cosas han cambiado desde que conocí al grupo, hace ahora nueve meses, pero no tantas.
Nahúm sigue cautivándonos con su manera de tocar el piano, mientras Yenia nos embruja con su voz.
La batuta sigue marcándola él mientras ella se muestra tímida y puede que algo insegura, pero ya no siente la necesidad de buscar con la mirada a su compañero a cada momento y ahora hace gala de una fuerza y una expresividad que puede que antes se echase de menos, añadiendo nuevos matices a una paleta repleta de colores.

Nahúm nos ha echado un cable cuando de definir su trabajo se trata al referirse a la música de Chebú como jazz con algún toque especial, haciendo hincapié en que "todo lo raro es bello".
No estoy muy seguro de compartir su aseveración al pie de la letra, pero doy fe de que sus canciones son raras y hermosas a la vez.

Uno a uno han ido presentando sus temas, intercalando alguna de sus habituales versiones, aunque no todas (se ha echado de menos su "Semilla negra"), contando con la anunciada colaboración de Héctor Gárate que se ha sumado a sus "Acrobacias" para juntos invitarnos a vencer nuestros miedos, y la más inesperada e improvisada aportación de Marcos Casal, que ha subido al escenario para cantar junto a Yenia.

Después de algo más de hora y media de concierto han tratado de consolar la tristeza de su ballena, cuyo llanto tenía hoy un sonido especial, y se han despedido, dejándonos, como siempre, con ganas de seguir oyendo su voz.

"Quiero oír tu voz"

Como queman
las heridas,
necesito
que me bese tu alma fría.

Como brillan
las pupilas
si estoy sola
pero noto que me miras.

¡Quiero oír tu voz
anidando en mis oídos!

Se entrelazan
los recuerdos
y me ahogan
cuando duermo sobre ellos.

Como lloran
las almohadas
y se pegan
empapadas en mi cara.

¡Quiero oír tu voz
anidando en mis oídos!
¡Quiero oír tu voz
atrapando mis latidos!

Los relojes,
que me engañan,
no caminan,
los he dejado en casa...

(Nahúm Cobo y Yenia Popova: Chebú, 2.011)






martes, 28 de febrero de 2012

LUNÁTICA: rock de calidad en versión acústica


Santander, 24 de febrero de 2.012

Hoy toca concierto en el Café Ópera, en la calle Cisneros, cerca de la cuesta de Los Acebedos, un local en el que hace años compartí más de un café.

Todo sigue más o menos igual: mesas y barra de mármol blanco, paredes pintadas de color salmón con zócalo y esquinas de piedra natural decoradas con lámparas, carteles y fotografías y al fondo unas escaleras que conducen a un pequeño cabrete con más mesas en torno a las que reunirse para compartir café, te y conversación.

En un rincón, junto a la puerta, de espaldas a la ventana, está todo preparado para el concierto de  hoy: una batería y tres sillas con tres pies de micro. Sólo faltan los músicos.

Conocí a Lunática hace sólo unos meses, en el concierto que ofrecieron en La Cambolita, en Gajano.
Aquella noche nos brindaron una descarga de adrenalina de tal calibre que hoy me resulta difícil imaginar cómo será un concierto acústico de estos chicos.
Temo que colocarles bridas a unos potros desbocados como éstos pueda echar por tierra toda su música.
Nada más lejos de la realidad.


El concierto empieza.
Rápidamente percibo que estoy ante una gran noche de rock en la que a Jesús Mier, Nahúm Cobo y Héctor Gárate les va a costar permanecer sentados en sus sillas y aunque nos recuerdan que hace mucho tiempo que no ofrecen un concierto acústico lo cierto es que cuesta creerles.

Una tras otra, acompañados por un público fiel que ha llenado el café, van intercalando temas de sus primeros discos y de su último trabajo publicado, "99 %" (2.009), con alguna canción nueva preparada ya para ser incluida en el disco con el que andan coqueteando.
Todas suenan bien. Se percibe mucho trabajo detrás de ellas; tienen el sabor y el empaque que dan las horas compartidas en el local de ensayo.

Cerca del final nos regalan una contundente versión de los Pixies ("Hey") y poco después se despiden dejándonos con ganas de más.

Tener que elegir entre el desenfreno de sus conciertos eléctricos y la calidad de sus acústicos sería un problema.
Por suerte yo no voy a tener que hacerlo porque a partir de ahora pienso disfrutar de sus dos formatos.



sábado, 19 de noviembre de 2011

LUNÁTICA: ahora sólo puedo tirarme de los pelos...

Gajano, 13 de noviembre de 2.011

Hace un montón de años que mi hermano me habló del grupo de rock de un amiguete suyo, e inclusó llego a circular por casa un cd autoeditado que no recuerdo si llegué a escuchar alguna vez (“Eclipse”, 1.999).
El amigo de mi hermano era Nahúm Cobo y su grupo Lunática.
Han tenido que pasar doce o trece años para que hoy me haya brindado la oportunidad de descubrirlos; ha sido en La Cambolita y la experiencia ha resultado muy positiva.

Nahúm se cruzó en mi camino antes que su banda.
Fue no hace mucho, cuando descubrí a Chebú y pude disfrutar del modo en el que el músico cántabro acariciaba su teclado.
Desde entonces me aboné a sus conciertos y al finalizar uno de éstos le escuché comentar en tono jocoso lo mucho que le dolía el culo de estar sentado delante del teclado y las ganas que tenía de coger el bajo para subirse a un escenario; ahora entiendo porqué…

Lunática es un grupo de rock cántabro que nació en 1.996 formado por dos guitarras, un bajo, un batería y un vocalista.
Nahúm Cobo (bajo y voz), Jesús Mier (guitarra y voz) y Héctor Gárate (guitarra) forman parte de este proyecto desde el principio; Charlie Pérez (batería) llegó a finales del 2.005.

lunática.jpg

Juntos han compartido locales de ensayo, conciertos y festivales persiguiendo un sueño y ahora, después de dieciséis años siguen en ello.

Esta noche, en La Cambolita, después de un tiempo alejados de los escenarios, se han reencontrado con su público y con Charlie, extraviado no tengo ni idea de dónde.

Definen su música como noise-rock; no se muy bien que significa ésto pero lo que sí me ha quedado claro esta noche es que por suerte tiene mucho más de rock que de pop psicodélico.

Liderados por un Nahúm Cobo desmelenado que ocupa el centro del escenario la banda nos ha ofrecido un directo trepidante, intenso y contundente.
Guitarras, bajo y batería suenan como un tiro; la voz les falla pero que más da: esto es rock y no son imprescindibles voces limpias y afinadas.

He dejado pasar la oportunidad de disfrutar de este rock torrencial durante más de doce años; ahora sólo puedo tirarme de los pelos y seguirles la pista por los escenarios de nuestra región.