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lunes, 26 de agosto de 2013

EL GALLITIGRE - HOMENAJE A JAVIER TOMEO: el extraordinario regalo de José María Pou

Santander, 19 de agosto de 2.013


El actor José María Pou posa en Santander, donde ha rendido homenaje al escritor Javier Tomeo, fallecido recientemente, con la puesta en escena del monólogo "El gallitigre". EFEEl actor José María Pou en Santander, donde ha rendido homenaje al escritor Javier Tomeo, con la puesta en escena, por primera vez en castellano, del monólogo "El gallitigre". EFEDon Marcelino Menéndez Pelayo tenía hoy una cita con Jose María Pou. Los responsables de la programación cultural de la UIMP le propusieron el encuentro hace más de seis meses y el actor catalán, uno de los más grandes de nuestra escena, no dudó en aceptarlo. Unos y otro cuadraron sus agendas, fijaron una fecha y él comenzó a buscar un texto con el que acercarse a nuestras maravillosas 'Noches en la Biblioteca' barajando múltiples posibilidades que iban desde un recital poético hasta una selección de monólogos escritos por Shakespeare.
Poco después de las diez de la noche ha ocupado su lugar en el pequeño tablao dispuesto en los jardines de la biblioteca Menéndez Pelayo y de un modo amable y distendido, echando por tierra la infundada imagen hosca y antipática que yo tenía de él, nos ha confesado que al principio le costó escoger una lectura apropiada para esta noche pero que, cuando en junio se produjo el fallecimiento de Javier Tomeo, lo tuvo claro.

A finales de los años ochenta y principios de los noventa el escritor aragonés se convirtió, sin haber escrito una sola línea para el teatro, en uno de los autores españoles más representados en Europa merced a las adaptaciones de sus obras estrenadas en los teatros de Francia, y Alemania.
En 1.989 Jose María Pou protagonizaba la versión española de la adaptación de "Amado monstruo". La administración catalana le invitó entonces a formar parte del ciclo 'Del autor al actor', una iniciativa en la que la Generalitat ofrecía a varios artistas catalanes la posibilidad de 'leer' un texto escrito exprésamente para ellos por el autor que ellos mismos escogiesen. Él aceptó; escogió a Javier Tomeo y éste le regaló un monólogo que aglutina sus únicas líneas escritas directamente para ser 'interpretadas' sobre un escenario.
En 1.991, en el Teatro Romea de Barcelona, Jose María Pou leyó, por primera y única vez, y en catalán, "El gallitigre": una breve fábula que para entonces se había convertido ya en novela. Nunca más se representó pero no fueron pocas las ocasiones en que el autor le comentó a su amigo lo mucho que le gustaría escucharle leerlo en castellano. En junio Jose María Pou lo tuvo claro: hoy era el día.

Alza la mirada y exclama: "¡Va por ti!".
Durante unos segundos se encasqueta una oronda nariz roja y entonces se convierte en Augusto, un payaso que nos abre las puertas del circo del mundo permitiendo que antes nuestros ojos desfilen un buen número de fieras con sus respectivos domadores para construir una divertida fábula que apuesta por la tolerancia como herramienta de convivencia.

Jose María Pou ha estado magistral. Su poderosa voz y sus delicados matices le convierten en un fabuloso cuentacuentos capaz de detener el tiempo y arrastrarnos a otro mundo.

Al concluir la lectura el público le ha ovacionado pero él, antes de despedirse erigiendo un enhiesto surtidor de sombra y sueño para su amigo, ha reclamado un poco de silencio y confesado satisfecho que la cita de hoy ha supuesto el punto y final a una larga condena de treinta años y un día que le ha mantenido alejado de unos jardines en los que ya estuvo en 1.983 recitando un puñado de versos de Gerardo Diego. También a él ha querido recordarle hoy:

Para quererte a ti, querer quererte:
yo te quise querer y ya te quise.
...
Para quererme a mí, mira el espejo:
la que te mira y te sonríe ya no eres tú,
es mi alma que te crea, que se viste de ti.
(Gerardo Diego)





  

sábado, 18 de agosto de 2012

EL TIPO DE AL LADO: siempre podemos intentarlo...

Santander, 17 de agosto de 2.012


Un lienzo nebuloso con un ligero reflejo rojizo confiere un aspecto mágico al  escenario del Teatro Casyc.
Se apagan las luces; empieza la función.


Sobre el tablado aparece Laura (Maribel Verdú), una mujer pálida y menuda, independiente, culta y moderna que acaba de perder a su marido; una viuda sin hijos que siente la llamada de su reloj biológico.
El tipo de la tumba de al lado es Pablo (Antonio Molero). Un hombre zafio y descuidado que acaba de perder a su madre y que ansía encontrar una mujer que le ayude a convertir la granja que heredó de sus padres en un hogar.

Primero se ignoran y después sienten curiosidad el uno por el otro.
Su heridas cicatrizan y comparten miradas y gestos.
Se buscan, se encuentran y se aman pero pertenecen a dos universos diferentes y experimentan un choque cultural agudo.
Han encontrado el amor y quieren que su historia funcione; al menos pueden intentarlo...


Jose María Pou dirige esta delicada y divertida adaptación teatral de la fantástica comedia romántica escrita por la sueca Katarina Mazetti.

"-¿Has leído algo bueno últimamente?
-Schopenhauer. ¿Y tú?
-Guía de la cría de ganado vacuno. Salud, manejo y reproducción.
-La visión del mundo que tiene Schopenhauer es brutal.
-Y en la guía vienen unas vacas que ni te cuento.

Pou trae el día 14 'Los chicos de historia', una reflexión sobre la educación y la culturaNo es un diálogo de besugos. 
Al contrario. Los que hablan son dos seres adultos. Y sensatos. Cada uno con ganas del otro. Con necesidad del otro. Pero con enormes diferencias entre los dos. De planetas distintos. Cuando la distancia es tan grande, solo cabe construir un puente o precipitarse al abismo. Y, puestos en la disyuntiva, siempre es mejor reír de amor que morir de amor..."
(Jose María Pou)



lunes, 5 de diciembre de 2011

UN DIOS SALVAJE: Yasmina Reza en pantalla grande


Peñacastillo, 23 de noviembre de 2.011

Hablar de Yasmina Reza es hablar de teatro y de éxito.
Natural de París, los trabajos de ésta dramaturga francesa han recibido multitud de premios en su país y fuera de él.

En 1.994 se estreno “Arte”, una producción que cosechó éxitos en infinidad de países y que tuve la oportunidad de disfrutar en 1.998, en el Palacio de Festivales, protagonizada por Josep María Flotats, Josep María Pou y Carlos Hipólito.
Años después, en 2.004, en Madrid, en el teatro Infanta Isabel, volvería a disfrutar de una nueva producción de esta obra protagonizada en esta ocasión por los argentinos Ricardo Darín, Oscar Martínez y Germán Palacios.

Las reacciones de tres amigos frente al carísimo cuadro que uno de ellos acaba de adquirir, un lienzo en blanco con unas imperceptibles líneas transversales de color negro, son el instrumento del que la autora se sirve para reflexionar, en clave de humor, sobre el verdadero valor de la amistad y los pilares sobre los que ésta se sustenta.


Una decada después, en 2.008, Yasmina Reza volvería a triunfar en los escenarios españoles con su obra “Un dios salvaje”, protagonizada por Maribel Verdú, Pere Ponce, Aitana Sánchez-Gijón y Antonio Molero y de la que pude disfrutar en el Teatro Concha Espina de Torrelavega.

De nuevo un incidente insignificante, en esta ocasión la pelea de dos pequeños en un parque, es el detonante del que se sirve la autora para desnudar al ser humano.
Los padres de los dos pequeños se reúnen en el piso de uno de los matrimonios para tratar de resolver pacíficamente el incidente protagonizado por sus hijos pero al enfrentarse cara a cara con sus “contrarios” sacan a relucir todo lo que esconden en su interior: sus miedos, sus complejos y sus frustraciones.

























Éste es el trabajo que ha llevado al cine el director polaco de origen francés Roman Polanski, eligiendo para subirse a su particular escenario a actores consagrados de la talla de Kate Winslet, Christoph Waltz,  Jodie Foster y John C. Reilly.

Polanski rueda la película en un solo decorado, el piso en el que los cuatro protagonistas se reúnen, en tiempo real y apoyándose en el fantástico trabajo de los actores.

Estupenda película que no puede impedir que el olor de las palomitas nos recuerde que esto es cine, y que el teatro tiene otro sabor.